El cine español se hunde, aunque no extraña con las campañas de politización, el bajo nivel y personajes ridículos como Eduardo Casanova
El cine español es como el Titanic, se está hundiendo, y ahora mismo, guste o no, solo hay un tipo que está evitando bajos sus hombros que acabe en el fondo del océano, Santiago Segura. Porque los números asustan. El 15% de las películas del cine español estrenadas en 2025 no han recaudado ni unos míseros 100 euros. El dato importante es que hay más películas que no han recaudado nada que las que han recaudado más de 100.000 euros (11%). Estos son los tristes números de un cine nacional, que solo cuenta con 3 películas de un total de 727 que superan la barrera de los cinco millones de recaudación. Como para cerrar la persiana definitivamente, porque hay películas que no van ni los familiares cercanos y no es una forma de hablar.
Como decimos, Santiago Segura mantiene a flote a la industria. Su película ‘Padre no hay más que uno 5’, ha recaudado 13,4 millones de euros sobre un total de 79,3 millones de euros, es decir, el 16,9% de la recaudación total. Y ahora viene la nueva de Torrente, dirigida por Segura, que podría superar incluso los registros de este largometraje. Que tan solo el 2,2% de las películas españolas exhibidas en salas de cine haya superado el millón de euros de recaudación habla a las claras del penoso estado de la industria. No falla. Cada vez que se da una politización de un sector, el sector en cuestión se hunde, lo hemos visto con marcas de coche como Jaguar, abonados al wokismo, y que ahora no saben cómo dar marcha atrás. Con personajes ridículos de la talla de Eduardo Casanova y sus películas surrealistas e infumables no extraña nada. Han hecho bueno a Almodóvar.
Por eso, hay que tener en cuenta esto cuando en la próxima gala de los Goya, los actores, activistas encubiertos muchos de ellos y abonados al discurso izquierdista, pidan más y más dinero público porque como dicen, hay que apoyar el arte y la cultura. La fiesta que se la paguen ellos, que los demás no tenemos que subvencionar su arte, un arte degradado que no encuentra más acólitos que cuatro ‘malasañeros’ que les va cualquier cosa. El que quiera arte que vaya a un anticuario. Es que hay películas que han registrado cinco espectadores totales. ¿cómo un cine se va a prestar a reservar una sala para que no vayan ni los familiares de los actores a verla? Crónica de una muerte anunciada. Ya solo faltaba que Eduardo Casanova dijera que él se encargará de reflotar este barco.


