El Papa León XIV ha defendido este viernes 18 de septiembre una concepción de la política basada en el servicio al bien común, la responsabilidad y la construcción de la paz, durante el encuentro que mantuvo en el Palacio Apostólico Vaticano con los miembros del Centro de Estudios Internacional Papa León XIV, impulsado por la Orden de San Agustín.
El Pontífice destacó la importancia de la reflexión y el pensamiento crítico para afrontar los cambios de la sociedad actual y subrayó que la Doctrina Social de la Iglesia puede realizar una aportación relevante en la construcción de una «civilización del amor». León XIV valoró especialmente la voluntad del nuevo centro de establecer vínculos con universidades, instituciones académicas, organismos públicos, organizaciones de la sociedad civil y distintas realidades eclesiales.
Durante su intervención, el Papa insistió en la necesidad de «caminar juntos» y mantener abierto el diálogo incluso con quienes mantienen posiciones diferentes. En este sentido, defendió la colaboración entre bautizados y Magisterio, ciudadanos y expertos, pueblo e instituciones, al considerar que esta interacción resulta especialmente necesaria en el actual «cambio de época».
León XIV pide combatir la desconfianza y la resignación
El Pontífice advirtió además del riesgo de que se extiendan «formas de desconfianza y resignación», y pidió al Centro de Estudios que contribuya a combatirlas mediante la formación y el diálogo. León XIV planteó esta tarea como una misión especialmente importante ante los desafíos políticos, sociales, económicos y culturales que afrontan Italia y el resto del mundo.
El Papa reclamó que la formación para la vida pública y política se entienda como un auténtico servicio a la sociedad. «Aun a costa de avanzar contracorriente», afirmó, la misión debe consistir en promover una concepción de la actividad pública basada en el bien común, la responsabilidad hacia la comunidad y unas relaciones fundamentadas en la solidaridad, la justicia y la paz.
León XIV vinculó esta visión con el pensamiento de San Agustín, que constituye una de las bases intelectuales del nuevo centro. Según explicó, la reflexión agustiniana puede ofrecer elementos para comprender el amor como principio de renovación de la vida personal, económica y política, resumido en una idea central de su discurso: «El amor vincula para liberar, une para generar, compromete para construir».
Florencia como referencia del humanismo cristiano
El Papa también se refirió a la elección de Florencia como sede del Centro de Estudios, una decisión que consideró especialmente significativa por su vinculación con los valores del Humanismo. León XIV defendió una visión abierta al Creador y orientada a la construcción de relaciones fraternas, frente a una concepción de la historia marcada por el conflicto.
En este contexto, sostuvo que «no son las guerras, sino la construcción de la paz y de justos equilibrios lo que produce civilización», reclamando la participación activa de los distintos sectores sociales y culturales.
En la parte final de su discurso, León XIV invitó a los integrantes del centro a convertirse en «expertos en las novedades de Dios», aunque precisó que no se refería a los cambios caracterizados por la velocidad o la eficiencia, sino a aquellos que, según la visión cristiana, se producen silenciosamente y permiten abrir nuevos caminos.
El Pontífice concluyó animando a los miembros del Centro de Estudios Internacional Papa León XIV a mantener una misión de esperanza, promoviendo espacios de diálogo, formación y reflexión capaces de contribuir a la renovación de la vida pública y a la construcción de una sociedad basada en la solidaridad, la justicia y la paz.


