El último operativo solo permitirá realojar a 1.700 personas mientras miles de inmigrantes continuarán sin alojamiento en una nueva derrota del manejo de la situación
Enésimo desastre del Gobierno de España en el manejo de la crisis de Ceuta. La friolera de 49 días después se asume que sí o sí 4.000 invasores seguirán pernoctando en las calles de la ciudad con el peligro que eso sigue suponiendo para los caballas. El operativo desplegado por el Gobierno para trasladar a los inmigrantes concentrados en las playas de Benítez y el Trampolín de Ceuta permite realojar a unas 1.700 personas, pero dejará todavía a miles de inmigrantes sin alojamiento.
Según las propias estimaciones del Ejecutivo, entre 3.000 y 4.000 personas seguirán en las calles una vez ocupadas todas las plazas disponibles en el campamento temporal habilitado en el Puerto de Ceuta. Moncloa defiende que el dispositivo se está desarrollando con «máxima normalidad y calma», lo cuál también es falso en vista de las imágenes y sostiene que no se han producido incidentes pese a la elevada concentración de personas.
El Gobierno considera que se trata del operativo «más complejo» de estas características puesto en marcha hasta ahora, debido al volumen de personas que deben ser trasladadas y a las limitaciones de espacio disponibles. El nuevo campamento temporal del Puerto de Ceuta dispone de aproximadamente 1.700 plazas, que son las que concentran actualmente los esfuerzos del operativo. El Ejecutivo asegura que cientos de inmigrantes ya han accedido a las instalaciones y destaca que los traslados se están realizando de forma ordenada.
Sin embargo, el problema continuará una vez completada la capacidad del recinto. El Gobierno calcula que en Ceuta permanecen actualmente alrededor de 10.000 inmigrantes, de los que unos 4.160 ya estarían acogidos en diferentes espacios estatales. A ellos se suman los 1.700 que podrán ser trasladados al nuevo campamento, dejando todavía entre 3.000 y 4.000 personas sin alojamiento.
El Gobierno todavía no tiene preparado otro emplazamiento
La situación se complica porque el Ejecutivo reconoce que todavía no han comenzado los trabajos para localizar y acondicionar un nuevo espacio que permita alojar al resto de inmigrantes. La falta de plazas convierte así el final del actual operativo en un nuevo problema para las autoridades.
Además, las cifras ofrecidas por el Gobierno han cambiado durante las últimas semanas. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cifró a finales de agosto en unas 5.000 las personas que permanecían en Ceuta, mientras que ahora el Ejecutivo eleva la estimación hasta aproximadamente 10.000.
Moncloa también admite que la enorme atención mediática sobre la crisis podría haber contribuido a aumentar la concentración de inmigrantes en las playas. Fuentes gubernamentales reconocen que la situación puede haber generado un «efecto llamada», al existir expectativas entre los recién llegados de acceder a los dispositivos de acogida.
Mientras el Gobierno insiste en que el traslado se está desarrollando sin violencia ni altercados, la realidad que afronta Ceuta después del operativo es que miles de inmigrantes continuarán en las calles ante la falta de plazas y sin que exista todavía un nuevo emplazamiento acondicionado para acogerlos.


