Delcy Rodríguez asegura ante la ONU que habrá elecciones en Venezuela y promete igualdad para todos

La presidenta agradeció a «Donald Trump y a su Gobierno por su disposición a retomar el camino de las relaciones diplomáticas y de cooperación con Venezuela»

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró este miércoles ante la Asamblea General de Naciones Unidas que en el país habrá elecciones y que estas se celebrarán bajo condiciones de igualdad para todas las fuerzas políticas. La mandataria destacó además el diálogo político iniciado con sectores de la oposición para avanzar hacia la celebración de los comicios, aunque evitó concretar una fecha. «En Venezuela habrá elecciones y en esa dirección hemos iniciado un diálogo político con sectores de la oposición (…) en igualdad de condiciones para todos», afirmó durante su primera intervención como presidenta encargada ante la Asamblea General de la ONU.

Rodríguez insistió en que el proceso electoral deberá contar con garantías para todas las fuerzas políticas y defendió que los comicios deben servir para resolver las diferencias existentes en el país. «Una elección debe ser una solución, no un generador de conflictos irreconciliables», afirmó la mandataria, que durante un discurso de 18 minutos aseguró también que Venezuela ha iniciado «un proceso de transformación democrática institucional y verificable» con el objetivo, según sus palabras, de construir un país «más libre para todos y más reconciliado consigo mismo».

Las declaraciones se producen después de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos el pasado 3 de enero, un acontecimiento que ha abierto una nueva etapa política en Venezuela. Diversos sectores de la sociedad civil han reclamado desde entonces la convocatoria de elecciones presidenciales, mientras el chavismo mantiene su respaldo a Rodríguez como presidenta encargada. La dirigente llegó a Nueva York durante la madrugada del lunes para participar en el 81.º periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas y el martes mantuvo un encuentro con el presidente estadounidense, Donald Trump.

Una parte importante del discurso de Rodríguez estuvo dedicada a las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos. La presidenta encargada agradeció al mandatario estadounidense, Donald Trump, su disposición a retomar el diálogo con Caracas y aseguró que ambos países trabajan actualmente para resolver sus diferencias mediante negociaciones. «Quiero, en esta 81.ª Asamblea General de la ONU, agradecer al presidente Donald Trump y a su Gobierno por su disposición a retomar el camino de las relaciones diplomáticas y de cooperación con Venezuela», afirmó.

Rodríguez señaló que la nueva agenda entre ambos países incluye cuestiones relacionadas con el sector energético, la seguridad, la lucha contra el crimen transnacional y la cooperación económica. En este contexto, destacó especialmente el acuerdo petrolero anunciado el pasado 28 de agosto, que calificó como «uno de los más grandes jamás suscrito». Según la presidenta encargada, este acuerdo contribuirá al equilibrio energético del hemisferio y de la economía internacional, dentro de la nueva etapa de relaciones que Caracas asegura estar construyendo con Washington.

El chavismo respalda la intervención de Rodríguez

La participación de Rodríguez en la Asamblea General de Naciones Unidas fue respaldada en Venezuela por seguidores del chavismo y distintas autoridades del país, que protagonizaron movilizaciones para mostrar su apoyo a la mandataria. El ministro de Interior, Diosdado Cabello, aseguró que Rodríguez está representando «la voz de todos los venezolanos» y de los latinoamericanos, y calificó de «resonante éxito» la visita de la presidenta encargada a Nueva York, especialmente después del encuentro mantenido con Trump.

El Legislativo venezolano, dominado por el chavismo, también respaldó la presencia de Rodríguez ante Naciones Unidas y consideró su participación un instrumento para fortalecer las relaciones internacionales del país. El bloque opositor Libertad, sin embargo, rechazó apoyar su participación en la ONU, evidenciando las diferencias existentes entre los distintos sectores políticos venezolanos sobre la actual situación institucional y el papel que debe desempeñar el Gobierno encargado.

Venezuela mantiene su reivindicación sobre el Esequibo

Durante su intervención ante la Asamblea General, Rodríguez también dedicó parte de su discurso a la disputa territorial entre Venezuela y Guyana por el Esequibo. La presidenta encargada reivindicó los «históricos derechos» de Venezuela sobre la región y pidió al Gobierno de Guyana que regrese a las negociaciones para buscar una solución a la controversia. «No puedo dejar de mencionar en este espacio, sede de la legalidad internacional, nuestra reafirmación de los históricos derechos de Venezuela sobre la Guyana Esequiba», declaró.

Rodríguez defendió que la controversia debe resolverse mediante negociaciones bilaterales, en línea con el Acuerdo de Ginebra de 1966, y sostuvo que los acuerdos alcanzados directamente entre las partes son los que tienen una mayor capacidad de permanencia. Venezuela ya había defendido en mayo que la disputa debía resolverse mediante una negociación directa y sin intervención de terceros, mientras Guyana mantiene su apuesta por el proceso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

El origen del conflicto territorial

La disputa por el Esequibo se remonta al Laudo Arbitral de París de 1899, que atribuyó el territorio a la entonces Guyana Británica. Caracas declaró posteriormente nulo aquel dictamen, al considerar que estuvo marcado por irregularidades, y desde entonces ha mantenido su reivindicación sobre una región de aproximadamente 160.000 kilómetros cuadrados, rica en recursos minerales y yacimientos.

En 2018, Guyana presentó una demanda ante la Corte Internacional de Justicia para que el tribunal determine la validez jurídica y el carácter vinculante del laudo de 1899 y de la delimitación fronteriza establecida entonces. Guyana sostiene que el procedimiento judicial constituye la vía legítima para resolver la controversia, mientras que Venezuela ha cuestionado históricamente la autoridad de la CIJ y continúa defendiendo el Acuerdo de Ginebra de 1966 como marco para una solución negociada.