La decisión afecta a descendientes de españoles residentes en el extranjero que obtuvieron la nacionalidad por la Ley de Memoria Democrática
La decisión del Tribunal Supremo de mantener la suspensión cautelar del derecho al voto de determinados españoles nacionalizados mediante la conocida como ley de nietos ha provocado una oleada de preocupación en América Latina, especialmente en Argentina, donde reside una importante comunidad de descendientes de emigrantes españoles. La medida, confirmada el 12 de octubre, afecta a un máximo de 163.020 personas de cara a las elecciones generales previstas para el próximo 29 de noviembre.
El alto tribunal ha rechazado el recurso presentado por la Abogacía del Estado, que solicitaba levantar la suspensión. La decisión mantiene las restricciones sobre determinadas inscripciones en el Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA), utilizado por los españoles que viven fuera del país para participar en las elecciones. El conflicto se centra en la necesidad de comprobar que los afectados cumplen los requisitos legales para acogerse a una de las vías de acceso a la nacionalidad contempladas en la normativa.
La llamada ley de nietos forma parte de la Ley de Memoria Democrática, aprobada en 2022. Esta norma abrió una vía para que determinados hijos y nietos de españoles de origen pudieran obtener la nacionalidad, incluidos descendientes de quienes tuvieron que abandonar España por motivos políticos, ideológicos o religiosos durante la Guerra Civil y la dictadura.
Sin embargo, la suspensión judicial no afecta por igual a todas las personas que han conseguido la nacionalidad gracias a esta legislación. El procedimiento cuestionado se refiere a las inscripciones vinculadas a una de las vías específicas de la norma, relacionada con los descendientes de españoles que sufrieron el exilio. Por tanto, no todos los nacionalizados mediante la ley de nietos están necesariamente afectados por la medida.
El problema radica en que el Supremo exige acreditar que los ciudadanos incluidos en ese supuesto cumplen las condiciones legales correspondientes. Mientras se mantiene la suspensión, quienes no puedan acreditar debidamente esos requisitos se arriesgan a quedarse fuera de las próximas elecciones generales.
Argentina denuncia la dificultad de aplicar la medida
Argentina se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación por las consecuencias de la decisión judicial. El país alberga una extensa comunidad de descendientes de españoles y fue uno de los destinos más importantes del exilio y de la emigración procedente de España.
Juan Manuel de Hoz, representante del Centro de Descendientes de Españoles Unidos (CeDEU), ha cuestionado la viabilidad de aplicar la resolución en el plazo disponible. La asociación considera que los consulados difícilmente podrán revisar y distinguir todos los expedientes afectados antes de los comicios.
De Hoz ha advertido de que la situación es «imposible de subsanar» desde el punto de vista burocrático y ha criticado la decisión por el trato que, a su juicio, reciben los ciudadanos españoles residentes en el extranjero. La organización considera que la medida genera una situación de incertidumbre entre personas que han obtenido legalmente la nacionalidad y que esperaban poder ejercer su derecho al voto.
La dificultad está en identificar con precisión qué ciudadanos quedan afectados. No todos los descendientes que han conseguido la nacionalidad lo han hecho por la misma vía legal, por lo que una revisión generalizada podría generar confusión y problemas administrativos en un periodo especialmente limitado.
El Gobierno y la Fiscalía también pidieron levantar la suspensión
La resolución del Supremo se ha producido pese a que tanto la Abogacía del Estado como la Fiscalía habían solicitado que se revocara la medida cautelar. Ambas instituciones advirtieron de la imposibilidad material de revisar cerca de 170.000 expedientes en el tiempo disponible, dada la proximidad de las elecciones y el calendario de cierre del censo electoral.
El tribunal, sin embargo, ha decidido mantener la suspensión mientras se resuelve el fondo del procedimiento judicial. La controversia enfrenta así la necesidad de garantizar la regularidad del censo electoral con las dificultades que supone limitar temporalmente la participación de ciudadanos que ya han adquirido la nacionalidad española.
La decisión también ha generado debate jurídico sobre las consecuencias de una medida cautelar que puede impedir votar en unos comicios concretos antes de que exista una resolución definitiva sobre el asunto. Una magistrada formuló un voto particular discrepante con la decisión mayoritaria.
La incertidumbre ante las elecciones del 29 de noviembre
La proximidad de las elecciones generales añade presión a una situación que afecta a miles de españoles residentes en el extranjero. La principal preocupación de las asociaciones es que el calendario electoral no permita resolver las dudas administrativas antes de la votación.
La controversia no consiste en que estas personas hayan perdido automáticamente la nacionalidad española, sino en que pueden quedarse sin ejercer el derecho al voto en las elecciones del 29 de noviembre debido a la suspensión de determinadas inscripciones electorales.


