OPINIÓN | ¿Qué es la hispanidad? Por Ignacio Tusurya de Huegun

La Hispanidad no es un sentimiento, es una realidad basada en elementos físicos y espirituales, porque la Nación tiene cuerpo y espíritu. Estos elementos no se eligen, ni se vota su modificación o derogación, simplemente o se es español de alma y cuerpo, o no se es, se sienta uno español o no se sienta tal. Por eso da igual lo que se sientan los separatistas españoles o los extranjeros residentes en nuestro país. Los primeros serán siempre españoles, y los segundos jamás.

Territorio, costumbres, leyes, instituciones, tradiciones, lengua, arte, etc. son elementos accesorios, expresión del cuerpo y del alma de la Nación, pero irrelevantes para definir la Hispanidad, porque si lo fueran, los separatistas tendrían excusa para alegar que su nación es otra, y los extranjeros que España es la suya. Porque cuando constituyeron sus repúblicas masónicas sudamericanas, rompieron definitivamente con su madre España, y adquirieron nueva nacionalidad a perpetuidad; los guanches no lo hicieron y siguen siendo españoles.

El cuerpo de la Nación es la raza. Negar la existencia de la raza española porque es crisol de razas supone afirmar que existe la raza vasca, catalana, gallega, celtíbera, romana, árabe, judía… Sin embargo, los que afirman esto no suelen admitir que exista una raza blanca, aunque acepten un África negra, una China amarilla, una Australia aborigen o una América de los pueblos indígenas, y hasta las razas de perros; hasta que un negro o un moro se acuesta con su hija o una recua de ellos ocupan su barrio, y empiezan a darse cuenta de las cosas evidentes, que estos extranjeros siempre han tenido clarísimas con respecto a nosotros.

La raza española se constituye durante la Reconquista con el elemento celtibérico, el romano y el germánico, todos de la estirpe de Shem, hijo de Noé. Moros y judíos fueron expulsados, los gitanos jamás fueron integrados, y los que quedamos somos de raza hispánica; parecida quizá a otras europeas, pero peculiar, definida por nuestra Historia y nuestra peninsularidad.

La raza española se lleva a Canarias y América hasta llegar a sustituir el gen Y de los guanches y de los indios. Es el mestizaje de la raza del verdadero Israel con los gentiles para su evangelización y civilización, y exclusivamente para cumplir este mandato divino, el cual ha cesado en este tiempo de apostasía general sin Iglesia Católica en el que nadie más se va a convertir a la verdadera Fe, por lo que la mezcla racial con cananeos ahora está prohibido por Dios, como en los tiempos de Moisés. Es una continuación sin corte del proceso de Reconquista. Por eso se habla de día de la raza, la española llevada a los indios y otros pueblos.

El espíritu de la Nación hispana es la Fe católica verdadera, no la del Vaticano II, sin la cual no se entiende ni la Hispanidad ni nada relacionado con la Nación española. A diferencia del resto de naciones, España no se constituye espiritualmente como Nación a través de una revolución masónica, sino de una conquista constante, desde Covadonga hasta California, para la extensión de la única Fe verdadera. La apostasía actual de la Fe católica supone el fin de la Hispanidad, y de España como Nación en el terreno espiritual. España hoy es un cadáver andante.

Por el mestizaje racial actual, en el contexto del gran reemplazo de la raza blanca planificado y operado desde las élites luciferinas que gobiernan el mundo, España corre riesgo de desaparecer también como Nación material, esto es, ser un cadáver sepultado, tras el cual vendrá otra cosa, pero no más España, como tras la Romanidad pagana multirracial nació la Cristiandad germánica. Por eso se impone la pureza racial, la expulsión de los extranjeros y gitanos, y la recuperación de la verdadera Fe católica. Y la abolición de la Constitución de la revolución masónica de 1978 que supone una auténtica posesión demoníaca de nuestra verdadera alma, y que dura ya cincuenta años. Esta es la única prioridad nacional, no la mamarrachada de la que habla VOX. 

La misión de España en cuerpo y alma es la Hispanidad, una unidad de destino en el bien común corporal y una universalidad de Imperio en la expansión espiritual de la verdadera Fe por todo el mundo.