Barcelona registra 128 detenidos tras los disturbios con el recuerdo del caos de los lazos amarillos

Los altercados dejaron 23 comercios vandalizados o saqueados y 14 policías lesionados en una jornada que se asemejó a la de los lazos amarillos

Barcelona vivió el sábado por la tarde y noche una jornada de graves disturbios en el centro de la ciudad, con saqueos de establecimientos, incendios de mobiliario urbano y enfrentamientos entre grupos de encapuchados y los Mossos d’Esquadra. El balance difundido este domingo asciende a 128 detenidos, de los cuales 72 eran menores de edad, muchos de ellos marroquís, tras una concentración convocada a través de las redes sociales bajo el lema «Institut Indignats». Los incidentes se concentraron principalmente en los alrededores de la plaza de Cataluña y obligaron a desplegar un amplio dispositivo policial.

Según los datos ofrecidos, los altercados provocaron daños en 23 comercios, además de 33 intervenciones de los bomberos por incendios en la vía pública. Cuatro agentes de los Mossos resultaron heridos graves, dentro de un balance de 14 policías lesionados. Durante los disturbios se quemaron contenedores y papeleras, se levantaron barricadas con mobiliario urbano y motocicletas y se rompieron escaparates. Algunos establecimientos, entre ellos El Corte Inglés de la plaza de Cataluña, bajaron las persianas para proteger a sus trabajadores y clientes.

La concentración fue difundida por internet y reunió a varios centenares de personas. Parte de los participantes vestía de negro y llevaba el rostro cubierto. Según las informaciones publicadas este domingo, los llamamientos circularon por plataformas como TikTok y grupos de Telegram y WhatsApp. La investigación policial trata de determinar quién organizó la convocatoria y qué grado de planificación existió detrás de los saqueos. La excusa de luchar por los servicios públicos y por la vivienda no cuela, puesto que el saqueo de tiendas no parece la mejor forma de reivindicación.

Los Mossos d’Esquadra intervinieron para dispersar a los grupos que lanzaron piedras y otros objetos contra los agentes, mientras la Guardia Urbana restringió el acceso a determinadas calles del centro. Las autoridades también investigan la participación individual de los detenidos y las posibles responsabilidades por los daños ocasionados. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, condenó los incidentes y defendió que el derecho de manifestación no ampara las agresiones ni los actos vandálicos.

Barcelona ya vivió episodios de tensión en 2019 por los lazos amarillos

Los disturbios de este sábado recuerdan, por la tensión en las calles y los enfrentamientos en torno a una controversia política, a algunos episodios vividos en Barcelona en marzo de 2019, aunque las causas de ambos acontecimientos son diferentes. En aquella ocasión, la disputa giró en torno a los lazos amarillos y otros símbolos independentistas que se exhibían en edificios públicos de Cataluña para reclamar la libertad de los dirigentes encarcelados por el proceso secesionista.

La Junta Electoral Central ordenó retirar esos símbolos de los edificios de la Generalitat durante el periodo electoral, al considerar que las instituciones debían mantener la neutralidad política. El entonces presidente catalán, Quim Torra, se resistió inicialmente a cumplir la resolución. La madrugada del 14 de marzo, un grupo de encapuchados intentó retirar los lazos de la fachada del Palau de la Generalitat, en la plaza de Sant Jaume, y se produjo un forcejeo con agentes de la Guardia Urbana. Los participantes no consiguieron retirarlos, mientras que un lazo del Ayuntamiento fue quitado y colocado de nuevo horas después.

El conflicto de 2019 se desarrolló en el contexto de la confrontación entre independentistas y constitucionalistas y de las reivindicaciones vinculadas al juicio del procés. Los incidentes de este fin de semana, en cambio, se produjeron durante una protesta juvenil y antisistema que terminó con saqueos e incendios, de modo que la consecuencia siempre es destrozar lo máximo que se pueda, reflejando situaciones de mucha tensión en el espacio público de Barcelona.

Investigación abierta y consecuencias judiciales

Las autoridades catalanas deberán esclarecer las circunstancias de la convocatoria y determinar la responsabilidad de cada uno de los detenidos. La elevada presencia de menores entre los arrestados constituye uno de los elementos destacados de la investigación, evidenciando que muchos buscaron aprovecharse del caos mucho antes que realizar ninguna reivinidación.

El balance de daños y las consecuencias judiciales se conocerán con mayor precisión a medida que avance la investigación. Mientras tanto, el Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado que emprenderá acciones judiciales por los actos vandálicos, y la Generalitat ha reiterado que las manifestaciones pacíficas están protegidas, pero que los saqueos, los incendios y las agresiones tendrán consecuencias legales.