¿Ha espabilado Nuñez Feijóo ante lo mucho que se juega?

El líder del PP domina sorprendentemente la situación en la entrevista con Aimar Bretos en la Cadena SER y se muestra más conciso en los mítines

Durante mucho tiempo, Alberto Núñez Feijóo ha transmitido una imagen de político demasiado previsible, poco contundente y, en ocasiones, desconectado de la tensión política que vive España. Su discurso parecía quedarse a medio camino entre la crítica y la alternativa, como si le costara asumir que para llegar a La Moncloa no basta con esperar a que el Gobierno de Pedro Sánchez se desgaste. Sin embargo, algo parece estar cambiando. Feijóo ha empezado a mostrarse más despierto, más seguro y con una mayor disposición a entrar en el cuerpo a cuerpo político.

Y lo hace cuando apenas queda un mes para unas elecciones generales decisivas. Llamó mucho la atención a seguidores y rivales su papel en la entrevista el pasado viernes en la Cadena Ser con Aimar Bretos. El periodista le planteó una pequeña encerrona, propia de este medio socialista ante los políticos de derechas Feijóo tuvo que defenderse en varios frentes y empezó menos contundente, pero también mostró una mayor capacidad para mantener su argumentario. Y, sobre todo, toreó la entrevista ante la sorpresa de muchos. «Vamos a ver Aimar, ¿pero eso cómo va a ser así?», le llegó a preguntar avanzada la entrevista cuando el gallego ya estaba en su salsa con un tono paternalista que desarmó al preguntador.

No fue una entrevista sin dificultades ni errores, pero sí una oportunidad para comprobar que el presidente del PP puede desenvolverse con más soltura de la que ha exhibido durante buena parte de su trayectoria como líder de la oposición. No había comenzado de la mejor manera la campaña, con un micro cerrado en el parlamento, con un par de lapsus en los mítines, recordando por momentos a otro gallego como Rajoy, pero algo ha cambiado en el orensano, quizás cuando el agua ya apriete el cuello, surja una versión distinta del político, más claro y radical ante situaciones

Lo interesante no es que Feijóo haya encontrado de repente una fórmula mágica para responder a los periodistas. Es que empieza a transmitir una sensación de mayor determinación. En una campaña electoral, el tono, los tiempos y la seguridad con la que un candidato defiende sus posiciones pueden ser tan importantes como las propias propuestas. El líder del PP parece más dispuesto a bajar al barro por fin y a defender sus postulados sin dar la impresión de estar permanentemente a la defensiva. Por momentos, parecía más un discurso de Abascal, ahora que la coyuntura no requiere medias tintas.

Ocasión única

La diferencia importa porque el PP no se presenta a estas elecciones únicamente para aumentar su representación parlamentaria. Su objetivo es desalojar a Sánchez de La Moncloa y demostrar que dispone de un candidato capaz de liderar una alternativa. Es una oportunidad única para liderar el país. Para conseguirlo, Feijóo necesita algo más que señalar los errores del Gobierno: debe convencer a los ciudadanos de que tiene la determinación, la personalidad y el proyecto necesarios para sustituirlo.

La evolución no se limita a los estudios de radio. En los últimos actos de precampaña, el presidente popular ha elevado el tono y ha recurrido a mensajes más directos contra el Gobierno. El pasado 10 de octubre, en el arranque de la precampaña en Madrid, defendió un cambio político «total» y apeló a su experiencia de gestión para presentarse como alternativa a Sánchez.

El sábado 24 de octubre, en Vigo, volvió a endurecer su discurso. Ante casi 2.000 personas, llamó a la «reconstrucción nacional», pidió «derribar el muro de Sánchez» y planteó una advertencia sobre el resultado electoral: el PP debe trabajar para evitar que el 29 de noviembre no obtenga el resultado que, a su juicio, merece España. También preguntó si los españoles quieren que se reproduzcan en el país los disturbios vistos en Francia.

La pregunta que Feijóo debe responderse a sí mismo

Y aquí aparece la gran incógnita. Si el líder popular puede expresarse con mayor firmeza, defender sus posiciones con más decisión y afrontar entrevistas y mítines con una actitud más combativa, ¿por qué no ha mantenido esa línea durante más tiempo? ¿por qué no mostró esta solvencia hace 6 años, cuando la situación era ya muy complicada?

Se trata de exigir claridad, convicción y capacidad para explicar qué pretende hacer con España. El electorado necesita conocer las propuestas del candidato, pero también comprobar que quien aspira a gobernar está preparado para asumir la responsabilidad y defender sus decisiones ante la presión política y mediática, no solo se trata de ser la relajada oposición.

Hasta ahora, demasiadas veces ha parecido que Feijóo confiaba en que la acumulación de problemas del Gobierno bastaría para llevarlo a La Moncloa. Esa estrategia podía parecer razonable en determinados momentos, pero entrañaba un riesgo evidente: que sus votantes votaran a las siglas por encima de la persona. La gente necesitaba confiar en las personas, a pesar de que los políticos traicionan constantemente a sus votantes,

Queda poco más de un mes para las elecciones generales del 29-N. El calendario ya no permite demasiadas pruebas ni errores. Si este Feijóo más firme es una evolución real y no un cambio pasajero de tono, el PP puede afrontar la recta final de la campaña con una imagen distinta. Por ahora, la impresión es que Feijóo ha despertado cuando más lo necesitaba. La cuestión es si mantendrá esa energía hasta las urnas y, sobre todo, si será capaz de transformarla en un proyecto político transformador.