El dirigente izquierdista se impone con el 51,8% de los votos frente al 48,2% del candidato conservador, que cuestiona el resultado y reclama la anulación de las elecciones
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas este domingo, 25 de octubre, y continuará al frente del país tras derrotar al senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Con el 51,8% de los votos frente al 48,2% de su rival, Lula consigue un cuarto mandato presidencial no consecutivo y evita el regreso de la derecha bolsonarista al Palacio de Planalto.
El resultado supone una remontada para Lula, que había quedado por detrás de su rival en la primera vuelta del 4 de octubre. Entonces, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% del presidente. La campaña de la segunda vuelta estuvo marcada por la polarización política, el coste de la vida, la corrupción y la inseguridad ciudadana, cuestiones que centraron buena parte de los enfrentamientos entre ambos candidatos.
Lula logró movilizar a sus votantes con un discurso centrado en la protección social, la defensa de las instituciones democráticas y la soberanía nacional. Flávio Bolsonaro, por su parte, defendió una política de seguridad más dura, una orientación económica liberal y un mayor acercamiento a la Administración de Donald Trump.
Flávio Bolsonaro cuestiona el resultado
El candidato conservador se ha negado a aceptar la derrota y ha anunciado que reclamará la anulación de los resultados. Su impugnación se centra en la decisión judicial de ampliar dos horas el horario de votación, una medida adoptada por problemas de transporte y condiciones meteorológicas adversas. La ampliación generó confusión en algunos colegios electorales, aunque las autoridades electorales sostienen que no alteró el resultado final.
La victoria de Lula mantiene a Brasil bajo un Gobierno de izquierdas y supone un revés para los movimientos conservadores latinoamericanos vinculados políticamente a Trump. El resultado tendrá repercusiones en la política económica brasileña, las relaciones con Estados Unidos y la posición del país en los organismos internacionales.


