El Gobierno prolonga Almaraz hasta 2030 y abre un nuevo escenario para el cierre de las nucleares en España

La decisión permite mantener operativos los dos reactores de la central extremeña hasta el 8 de junio de 2030, frente a los cierres previstos en 2027 y 2028

La Central Nuclear de Almaraz seguirá funcionando más allá de las fechas de cierre que estaban previstas para sus dos reactores. El Boletín Oficial del Estado ha publicado este viernes la orden del Ministerio para la Transición Ecológica que autoriza la continuidad de las unidades I y II hasta el 8 de junio de 2030, después de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitiera en julio un informe favorable, aunque sujeto a condiciones de seguridad.

La autorización supone aplazar el calendario que establecía el cese de Almaraz I el 1 de noviembre de 2027 y de Almaraz II el 31 de octubre de 2028. La extensión es de aproximadamente 31 meses para el primer reactor y 19 meses para el segundo. La solicitud fue presentada por las empresas propietarias de la planta, Iberdrola, Endesa y Naturgy, que acordaron formalmente pedir la modificación de las autorizaciones en octubre de 2025.

El CSN ya había certificado el pasado 16 de julio que, desde el punto de vista de la seguridad nuclear y la protección radiológica, ambos reactores podían continuar operativos bajo determinadas condiciones. El informe técnico fue elaborado a partir de 29 documentos y con la participación de 16 áreas especializadas del organismo regulador.

El Ministerio justifica la prolongación, entre otros argumentos, por el actual contexto energético internacional y por la volatilidad de los precios del gas natural. La orden considera que mantener temporalmente la generación nuclear permitirá reducir la exposición del sistema eléctrico español a posibles repuntes de los combustibles fósiles y contribuirá a disminuir la dependencia del gas.

La decisión llega, además, en un momento en el que el sistema eléctrico español está incrementando de forma acelerada la presencia de energías renovables, pero mantiene una importante necesidad de generación firme que permita cubrir la demanda cuando la producción eólica o solar no es suficiente. El Gobierno sostiene que la prórroga de Almaraz tendrá un impacto limitado sobre el despliegue renovable y permitirá reforzar temporalmente la estabilidad del sistema.

La autorización también establece compromisos relacionados con el futuro económico de la comarca. Las empresas propietarias deberán reforzar su implicación en alternativas industriales y de empleo en el entorno de Almaraz, además de avanzar en el diálogo social asociado a la transición energética.

La central extremeña tiene un peso relevante dentro del parque nuclear español. En 2025, Almaraz I produjo unos 7.969 GWh y Almaraz II alrededor de 7.400 GWh, cifras que representaron conjuntamente más de una cuarta parte de la generación nuclear española de ese año según los datos difundidos tras el aval del CSN.

El resto de centrales nucleares mantiene su calendario

La situación de Almaraz adquiere especial importancia porque era la primera instalación del calendario de cierre progresivo acordado entre las compañías propietarias y Enresa. El plan contempla el apagado escalonado de los siete reactores que permanecen operativos en España hasta 2035.

Tras Almaraz, el calendario sitúa a Ascó I y Cofrentes en 2030, aunque con fechas diferentes: el cierre previsto para Ascó I es el 2 de octubre de ese año y el de Cofrentes está fijado para el 30 de noviembre. Ascó II aparece posteriormente, con el cese previsto en torno a 2032, mientras que Vandellós II y Trillo cerrarían en 2035.

La prórroga de Almaraz no modifica formalmente ese calendario. La orden ministerial mantiene el objetivo de que el conjunto del parque nuclear español deje de operar en 2035. Sin embargo, la decisión introduce una cuestión práctica: prolongar Almaraz hasta 2030 puede obligar a estudiar cómo encajar los posteriores trabajos de desmantelamiento de las centrales con los recursos disponibles y con las fechas previstas para el resto de instalaciones.

En particular, la coincidencia temporal de varios procesos de cierre y desmantelamiento podría incrementar la presión sobre Enresa, responsable de gestionar los residuos radiactivos y ejecutar el desmantelamiento de las centrales una vez finaliza su explotación. El calendario vigente fue diseñado precisamente para escalonar esas actuaciones y evitar una concentración excesiva de trabajos.

Por ahora, el Gobierno sostiene que la extensión de Almaraz es limitada y coyuntural y que no supone modificar la fecha final prevista para el parque nuclear. La orden señala que los aproximadamente 31 meses adicionales de Almaraz I y 19 de Almaraz II representan una parte reducida de la vida operativa del parque y no alteran, sobre el papel, el objetivo de completar el cierre nuclear en 2035.

El debate, sin embargo, no termina en junio de 2030. Cuando llegue esa fecha, Almaraz I habrá acumulado casi 47 años de operación comercial y Almaraz II cerca de 46 años. La cuestión de fondo será entonces si esta prórroga constituye únicamente un aplazamiento puntual o si abre la puerta a una revisión más amplia del calendario de cierre de las centrales españolas.

La continuidad más allá de 2030 tendría que afrontar nuevos procedimientos regulatorios y evaluaciones de seguridad. El CSN mantiene que las autorizaciones de explotación deben estar condicionadas al cumplimiento de requisitos técnicos y de seguridad, independientemente de las decisiones económicas o energéticas sobre el futuro del parque.