Creo que nadie se puede sorprender por el título de este artículo, habida cuenta de los testimonios que estamos conociendo. Mujeres que no pueden salir a la calle por .miedo a ser violadas. Comercios que son atracados con total impunidad. Ciudadanos que son asaltados y agredidos sin que las fuerzas del orden lo puedan impedir. Robos en domicilios particulares, destrozos y quema de contenedores. Coches de la policía abordados y saboteados. Sin olvidar las deposiciones que se pueden apreciar por las calles con el problema sanitario que supone. Además, con el pésimo olor que produce y con una imagen deplorable de la ciudad. Y frente a todo este desastre social y de convivencia, ¿qué hacen las autoridades políticas? La respuesta es claramente evidente: Nada.
El gobierno de España, tras el asalto-invasión a la ciudad de Ceuta, está paralizado. Deja que una ciudad española se suma en el abismo del delito. Las gentes que invadieron la ciudad se están dedicando a delinquir sin que nadie oficialmente ofrezca resistencia. Los ceutís ante la pasividad de las autoridades están tratando de defenderse de los vándalos y delincuentes porque la ciudad está siendo pasto de la impunidad.
España es un país democrático y se supone que, por tanto, es un país donde la libertad debe ser protegida como escudo contra el delito. Pero estamos contemplando con estupor que el gobierno español no se comporta como debiera. Los hombres y mujeres ceutís están rodeados de delitos y delincuentes. De violadores, rateros y asesinos que pasean por las calles como si fueran los dueños. La policía, guardia civil y ejercito destinados a la protección de la ciudadanía, no son suficientes.
Su incapacidad de llevar a cabo su tarea debido a las nulas órdenes de sus mandos políticos, la sufren los pobres ciudadanos. El gobierno del país está consintiendo que Ceuta sea una ciudad sin ley. Donde los delincuentes poco a poco se van haciendo dueños de las calles para en un futuro, tal vez cercano, consigan que sus moradores se muden a otras ciudades. Es la copia de la estrategia que empleaba la banda terrorista ETA, que consiguió expulsar a más de 200.00 personas de Vascongadas.
Como compatriotas debemos hacer una defensa férrea para que se aplique la ley en Ceuta. Para que sus habitantes se sientan seguros y la actividad fluya libremente. Pero, sobre todo, sientan el calor y la solidaridad de todos los españoles. Debemos colaborar en la aplicación de la ley para que los ceutís puedan salir de sus casas sin miedo a ser asaltados, violados e incluso asesinados por un puñado de individuos indeseables. La situación no puede durar ni un segundo más.
Quienes han entrado por la fuerza en nuestro país deben ser expulsados de inmediato. No importa si son MENAS o gente talludita porque son, en definitiva, personas que han violado nuestras fronteras, es decir, la ley. Quien la hace, la paga. Si has entrado en España sin permiso te vas por donde viniste. No es racista expulsar a quienes no respetan las reglas establecidas siendo extranjero.
Leyes blandas
Nuestro país se ha dotado con unas leyes demasiado permisivas contra quienes revientan las fronteras para entrar en el país. Los resultados están siendo frustrantes. La invasión de Ceuta, sobre todo, de marroquís, es la demostración de leyes ineficientes. Leyes que no son lo suficientemente contundentes para frenar el delito.
Aunque esa invasión también tiene un fondo político. Marruecos, sabedor de la debilidad de nuestro gobierno, busca desestabilizar nuestra democracia. De esa manera trata de ganar terreno para anexionarse Ceuta, pero los españoles no lo debemos consentir. La invasión de Ceuta nos ha de servir de revulsivo y de experiencia para doblar nuestros esfuerzos en defensa de nuestra tierra y de quienes viven en ella.
Los ceutís no deben sentirse solos a pesar de que el gobierno social-comunista les tenga abandonados. Todos, ceutís, sevillanos, valencianos, leridanos…… todos somos españoles y como unidad debemos velar unos por otros. Es la esencia de un país. Porque si una de las partes del cuerpo falta, la vida se hace difícil y, en ocasiones, el cuerpo deja de funcionar.
Por tanto, es de sentido común defender a todos los españoles por parte del gobierno porque, además, está obligado a llevarlo a cabo. España es un estado de derecho y tiene como pilar fundamental el respeto a la ley. Porque la ley debe prevalecer por encima de todo y si este principio no es respetado el país desaparecerá. España será historia.


