Fractura interna en el PSOE por Ceuta: el diputado Melchor León pide a Sánchez medidas más contundentes como declarar el estado de emergencia

En un carta dirigida al presidente del gobierno, el ceutí le reclama que «mire a Ceuta y que nos devuelvan la verdad y la normalidad» y no es el único socialista que le pide acción

La crisis migratoria de Ceuta ha abierto una grieta interna en el PSOE que amenaza con convertirse en uno de los principales problemas políticos del Gobierno de Pedro Sánchez durante el inicio del nuevo curso. Mientras Ferraz intenta cerrar filas y acusa a la oposición de aprovechar una emergencia nacional con fines partidistas, dirigentes y militantes socialistas han comenzado a cuestionar públicamente la gestión del Ejecutivo y, especialmente, su respuesta ante la situación que atraviesa la ciudad autónoma.

El caso más significativo es el de Melchor León, diputado socialista y vicepresidente primero de la Asamblea de Ceuta, que ha reclamado directamente a Sánchez que intervenga y ha pedido incluso declarar el estado de alarma en Ceuta y la emergencia de interés nacional. León ha elevado el tono hasta exigir al Gobierno que aclare cuántas personas entraron, cuántos fallecidos se han producido y cuántas personas permanecen todavía en la ciudad. Su mensaje supone un desafío especialmente relevante porque procede del propio PSOE ceutí.

León ha dirigido una carta abierta a Pedro Sánchez desde Ceuta en la que reclama al presidente que “mire a Ceuta” y adopte medidas inmediatas. El socialista asegura que habla como vecino de la ciudad y no desde una posición de confrontación partidista, pero sus palabras evidencian el creciente malestar dentro del PSOE local.

Uno de los puntos más delicados de su intervención es la diferencia entre las cifras manejadas por el Gobierno y las estimaciones de las autoridades ceutíes. León contrapone las aproximadamente 5.000 personas citadas por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, con las cerca de 9.000 estimadas por el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas. “Que nos digan la verdad”, reclama el dirigente socialista, que considera que sin conocer con precisión el alcance de la crisis resulta imposible plantear una solución adecuada.

León también ha reclamado el despliegue de la Unidad Militar de Emergencias (UME), la presencia permanente de Frontex en la frontera y un calendario público para resolver los expedientes de quienes entraron irregularmente. Su conclusión dirigida a Sánchez resume el tono de su carta: “Devuélvanos la verdad. Devuélvanos la normalidad. Y póngale una fecha”.

El choque con Miguel Ángel Pérez Triano

La tensión ha alcanzado además al PSOE de Ceuta por el enfrentamiento entre el propio León y Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en la ciudad y candidato socialista a la Presidencia de Ceuta. León ha reclamado públicamente su dimisión, acusándolo de anteponer sus intereses políticos al bienestar de los ciudadanos.

El socialista ha denunciado una situación que, según sus palabras, ha dejado 28 millones de euros en pérdidas, fiestas suspendidas, comercios afectados y una ciudad que, asegura, ha visto alterada su vida cotidiana. El enfrentamiento entre dos dirigentes del mismo partido evidencia hasta qué punto la crisis ha comenzado a generar consecuencias internas para el PSOE ceutí.

La disputa tiene además una dimensión política especialmente delicada para Ferraz: Pérez Triano figura como candidato del PSOE a la Presidencia de Ceuta, mientras que León ocupa un puesto relevante en la Asamblea. La crisis migratoria, por tanto, no solo está enfrentando al Gobierno central con la oposición, sino que está colocando a dirigentes socialistas de la misma organización en posiciones abiertamente enfrentadas.

ReActiva acusa a Ferraz de intentar silenciar las críticas

El conflicto no se limita a Ceuta. La corriente crítica ReActiva Socialdemocracia ha denunciado que dentro del PSOE se está ejerciendo presión sobre militantes que han expresado dudas o críticas respecto a la gestión de la crisis. Según esta corriente, dirigentes autonómicos y locales habrían pedido a algunos militantes que borren publicaciones, rectifiquen sus opiniones o simplemente guarden silencio.

ReActiva sostiene que culpar exclusivamente a factores externos no equivale a rendir cuentas y reclama explicaciones sobre qué ocurrió con la coordinación con Marruecos, por qué los recursos de acogida estaban desbordados y cuál es el plan del Gobierno para afrontar las consecuencias de la entrada masiva.

La corriente crítica ha resumido su posición con una de sus frases más contundentes: “gestionar la imagen en lugar del problema”. También cuestiona la versión oficial sobre la relación con Marruecos y considera contradictorio que el Ejecutivo presente esa relación como excelente cuando no existe una explicación clara sobre lo sucedido en la frontera.

Nicolás Redondo Terreros apunta directamente a Sánchez

Fuera ya de la estructura actual del partido, pero con un peso simbólico evidente dentro del socialismo español, Nicolás Redondo Terreros también ha cargado contra Pedro Sánchez por su respuesta ante la crisis.

El histórico dirigente socialista, expulsado del PSOE en 2023, consideró que lo sucedido en Ceuta debería haber provocado responsabilidades políticas y cuestionó duramente la actuación del Gobierno. Su posicionamiento añade presión desde el espacio socialista crítico, precisamente cuando Ferraz intenta evitar que la crisis migratoria se transforme en un debate interno sobre la dirección política del Ejecutivo.

La diferencia entre las posiciones resulta cada vez más evidente. Mientras la dirección federal del PSOE insiste en presentar la crisis como una “presión migratoria extraordinaria” y acusa al PP de “oportunismo político”, voces socialistas críticas reclaman explicaciones sobre la gestión y cuestionan abiertamente la actuación del Gobierno.

Ferraz intenta cerrar filas mientras crece el malestar

La dirección socialista ha optado por defender al Gobierno y atacar la estrategia de la oposición. La portavoz de la Ejecutiva Federal, Montse Mínguez, acusó al PP de no ponerse “del lado del Estado” ante una emergencia y de convertir la situación en una oportunidad política.

Pero el problema para Ferraz es que las críticas más incómodas ya no proceden únicamente de sus adversarios políticos. Llegan desde dentro del propio PSOE, con un diputado socialista reclamando responsabilidades en Ceuta, una corriente interna denunciando presiones para silenciar críticas y antiguos dirigentes socialistas cuestionando directamente a Sánchez.

La crisis de Ceuta amenaza así con convertirse en algo más que un problema migratorio para el Gobierno. Ha abierto un debate dentro del PSOE sobre la gestión de la frontera, la relación con Marruecos, la respuesta institucional y la capacidad de Sánchez para controlar políticamente una emergencia que ha desbordado a la ciudad autónoma. Y el hecho de que algunas de las voces más críticas lleven las siglas socialistas convierte el conflicto en un problema especialmente incómodo para Ferraz ante el nuevo curso político.