Se convierte en el primer diputado nacional en ejercicio que acaba en prisión en la historia democrática española, debido al «riesgo de fuga»
El Tribunal Supremo ha ordenado el ingreso en prisión provisional, sin fianza, del exministro Ábalos y de su exasesor Koldo García en el marco de la investigación por presuntas irregularidades en contratos relacionados con la compra de mascarillas durante la pandemia. La decisión se basa en el denominado riesgo “extremo” de fuga, según el auto judicial, a pesar de que el propio implicado aseguró que no se iba a escapar porque «no tengo donde ir». Esta medida llega tras una vistilla celebrada hoy, en la que se revisaron las medidas cautelares que ambos mantenían: retirada de pasaportes, prohibición de salir del país y comparecencias periódicas.
La Fiscalía Anticorrupción solicitaba 24 años de cárcel para Ábalos y 19,5 años para García, acusándoles de delitos como pertenencia a organización criminal, cohecho, tráfico de influencias, malversación y uso de información privilegiada. Las acusaciones populares, coordinadas por Partido Popular (PP), elevaban la petición a 30 años para cada uno. Ábalos, que sigue siendo diputado, entrará en prisión mientras aguarda juicio. Es la primera vez que un diputado nacional en ejercicio ingresa en la cárcel. Aun así, conserva su acta, aunque queda suspendido de facto: pierde sus derechos de voto, actividad parlamentaria y asignaciones asociadas mientras dure la prisión preventiva.
La reacción política ha sido intensa: desde críticas al Gobierno y al partido del exministro hasta discusiones sobre la estabilidad parlamentaria. El encarcelamiento podría tener consecuencias inmediatas en la aritmética parlamentaria, complicando el trámite de futuras leyes. Este giro marca un antes y un después en el Caso Koldo, y subraya la determinación del sistema judicial ante graves acusaciones de corrupción vinculadas a contratos públicos. Recordamos que ayer Ábalos aseguraba que aquella reunión entre Sánchez, Cerdán y Otegui existió y después cargó contra Yolanda Diaz. Quizás el político lanzó sus último dardos, consciente de que podía acabar entre rejas tarde o temprano.
Este es el montaje que han hecho las Nuevas Generaciones del PP de Madrid:


