El abuelo de Zapatero y su vinculación con la masonería

El expresidente siempre destacó la enorme influencia moral e ideológica de Juan Rodríguez Lozano, que llegó a ser capitán en la Segunda República

El abuelo paterno del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, el capitán republicano Juan Rodríguez Lozano, cuya vida y obra está descrita de manera extrañanamente extensa en la Wikipedia, formó parte de la masonería española, concretamente la leonesa, durante los años de la Segunda República española, según distintos documentos históricos y estudios publicados en las últimas décadas.

Rodríguez Lozano ingresó en 1933 en la logia masónica Emilio Menéndez Pallarés, integrada en la Gran Logia Regional del Noroeste de España. Dentro de la organización utilizaba el nombre simbólico de “Rousseau”, una práctica habitual entre los masones de la época, que acostumbraban a adoptar nombres vinculados a figuras históricas o pensadores ilustrados.

La figura de Juan Rodríguez Lozano ha tenido una enorme relevancia simbólica en la trayectoria política de Zapatero. El expresidente ha citado en numerosas ocasiones el testamento y las cartas de su abuelo como una de las principales influencias morales e ideológicas de su vida pública. Especialmente conocida es la frase en la que el militar republicano defendía la tolerancia y advertía contra “los fanatismos”, unas palabras que Zapatero recuperó repetidamente durante sus años en La Moncloa.

Militar de carrera y destinado en León, Rodríguez Lozano permaneció fiel al Gobierno de la República tras el estallido de la Guerra Civil en 1936. Poco después fue detenido por las tropas sublevadas y sometido a un consejo de guerra. Finalmente fue fusilado en agosto de ese mismo año, convirtiéndose décadas después en uno de los grandes referentes familiares y emocionales del líder socialista.

La pertenencia de Rodríguez Lozano a la masonería fue durante años objeto de debate político e histórico. Investigadores especializados localizaron expedientes conservados en el Archivo Histórico Nacional y en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca que confirmaban tanto su afiliación como su actividad dentro de la logia. Los documentos muestran reuniones, registros internos y referencias a su nombre simbólico masónico.

No obstante, diversos historiadores han precisado que su papel dentro de la masonería no alcanzó grandes cotas de liderazgo. El investigador Pedro Álvarez Lázaro señaló en varios estudios que el abuelo de Zapatero tuvo una actividad relativamente limitada y que apenas llegó al grado de “compañero masón”, uno de los niveles intermedios dentro de la organización.

La masonería tuvo una presencia relevante en sectores intelectuales, militares y políticos de la Segunda República, especialmente entre perfiles vinculados al republicanismo liberal, el laicismo y determinados movimientos reformistas. Tras el triunfo franquista, la dictadura persiguió duramente a los masones, identificándolos como enemigos ideológicos del régimen y vinculándolos a conspiraciones políticas internacionales.

Precisamente esa persecución convirtió la condición de masón en un elemento especialmente sensible durante décadas en España. De hecho, la dictadura franquista creó organismos específicos para investigar y depurar a miembros de logias, y miles de expedientes quedaron archivados por las autoridades del régimen.

Simbología masónica en el vídeo en el que defiende su inocencia

La conexión entre la figura del abuelo de Zapatero y determinadas líneas ideológicas desarrolladas posteriormente por el expresidente son evidentes. Algunos autores han relacionado conceptos como el diálogo político, el pacifismo o la llamada “alianza de civilizaciones” con la influencia moral y simbólica que Juan Rodríguez Lozano ejerció sobre su nieto desde el ámbito familiar y memorialístico.