Opinión. ‘Crímenes involuntarios’. Por Fernando Cuesta

Desde que se inauguró la red ferroviaria de alta velocidad, hace 34 años, no había ocurrido un accidente de tan graves consecuencias como el ocurrido el pasado domingo 18 de enero, en el que hasta ahora se llevan contabilizados 40 víctimas, que nos ha hecho encoger el corazón. Un accidente que ha vuelto a demostrar que los ciudadanos de nuestro país siempre sacan lo mejor de su interior y están a la altura de las circunstancias, por muy difíciles que éstas sean. Lo mismo que ocurrió recientemente en la DANA de Levante y en los atentados del 11-M, los españoles se lanzaron, corrieron a ofrecer su ayuda a las víctimas. Unos brazos a los que agarrarse, unos brazos para poder cerrar los ojos para siempre al calor del consuelo, de un ser humano. Hemos demostrado que las diferencias de todo tipo, frente a los azotes de las desgracias, sabemos apartarlas y formar parte de un mismo equipo. Hemos dado una lección a los responsables políticos.

Tanto los atentados del 11-M, como recientemente la DANA, fue la izquierda de este país la que ha utilizado ambas desgracias para abofetear a sus rivales políticos. Todos tenemos en la memoria cómo tras los atentados de Madrid del 11-M, se rodeaban las sedes del PP con graves insultos a quienes se encontraban dentro de ellas. Se les llamaba asesinos y en algunos casos se intentó agredirles. Veíamos cómo el líder del PSOE, en aquellos años, Alfredo Pérez Rubalcaba, reclamaba al ejecutivo del PP, exigiendo responsabilidades con la frase que ha quedado para los anales de la historia:queremos un gobierno que no nos mienta. Con los cadáveres aún calientes, víctimas de los atentados terroristas, el socialismo trataba de sacar rentabilidad política. Incluso se acosaba al presidente del gobierno Aznar cuando fue a votar ese 14 de marzo de 2004, rodeándole e insultándole llamándole “asesino”. Como si el señor Aznar hubiera formado parte del grupo terrorista que atentó contra nuestro país.

Pero el socialismo siguió su estrategia miserable de utilizar las desgracias para beneficiarse. La DANA fue un episodio más, de esa trayectoria ruin y canalla del PSOE. Sin recuperar todos los cadáveres, que las aguas arrastraron, el socialismo y la izquierda no dudaron en utilizar a esos muertos y desaparecidos para insultar y culpabilizar de la DANA al PP. A pesar de que se ha demostrado que el 83% de las víctimas se debieron a la falta de limpieza de las torrenteras que debió ejecutar el PSOE. La miseria moral del socialismo se colocaba en el centro de la escena. Y ahora, en este suceso, el PSOE ha solicitado que no se utilice políticamente. Una solicitud que se ha respetado por el principal partido de la oposición, el PP y VOX. Al contrario de lo que habitualmente venía haciendo el socialismo. Pero es una solicitud falsa y miserable. Si hubiera ido acompañada con hechos habría que respetarla.

El PSOE ni ha levantado el teléfono para ir informando a Núñez Feijoo y Abascal. Mostrando claramente que dice una cosa pero hace lo contrario. Una incomunicación que solo se puede deber a que no quieren ser trasparentes con lo ocurrido porque existe algo oscuro en este accidente. Una oscuridad que solo se debe a que se han cometido graves errores en la gestión y mantenimiento de la red ferroviaria. No es de extrañar que se trate de ocultar información a la oposición, por lo que estamos conociendo. Los números están descubriendo parte de los motivos del accidente. El accidente, lejos de ser “extraño”, fue la crónica de una desgracia anunciada. El gobierno de este país se halla inmerso en el fango de la corrupción y eso ha tenido consecuencias trágicas.

El accidente no debería haber ocurrido si no se hubieran utilizado recursos para todo tipo de gastos superfluos, ni hablar ya de colocar a prostitutas, amigas del ex ministro Ábalos, en empresas relacionadas con el ferrocarril, como ADIF, sin además ocupar el puesto de trabajo. Sin olvidar que otra persona que está en la cárcel por corrupción, Koldo García, también con un puesto de trabajo en ADIF sin conocer nada sobre todo lo relativo a ferrocarril y vinculado a la corrupción. Sin olvidar al actual ministro de trasportes, Óscar Puente, que se dedicaba a otros menesteres, como a insultar a la oposición y a expandir bulos, menos a su labor que entre la que se encontraba el gestionar el trasporte ferroviario. El resultado ha sido el accidente mortal. Pero debemos hacer un apunte o un reproche a este señor Puente. Por si la falta de mantenimiento en las vías no era suficiente, el ministro Puente el pasado mes de julio inhabilitó la unidad de emergencias y de prevención de accidentes. La sustituyó por un observatorio, pero carente de atribuciones operativas.

Maquinistas denunciaron

El accidente que se pudo evitar si, también, se hubiera atendido al colectivo de maquinistas, que denunciaron que el tramo donde ocurrió el accidente estaba en malas condiciones. Si se hubieran invertido los recursos suficientes para el mantenimiento de las vías del ferrocarril, tal vez este accidente no hubiera ocurrido. Un mantenimiento realizado con materiales de menor coste del que debería haber sido empleado, para garantizar un buen mantenimiento. Se utilizaban grapas para corregir algún tramo de la vía, en malas condiciones o reutilizadas. Un hecho que sirvió para una mayor rentabilidad de las empresas que lo llevaban a cabo. Una de esas empresas era Azvi, que está en el punto de mira de investigación de la UCO debido a cuestiones de corrupción. Solo se utilizaban recursos para el mantenimiento de la red ferroviaria de un 70% menos de lo recomendable. Puede ser uno de los motivos del accidente mortal. Los profesionales califican que la inversión en el mantenimiento de las vías es “irrisoria”. Pero yo quiero denominar esa inversión de criminal en el mantenimiento dado los resultados conocidos.

También podemos preguntarnos si el no haber aprobado en los últimos tres años los presupuestos el estado ha podido influir en la falta de recursos para el mantenimiento de las vías ferroviarias. Que el transporte de alta velocidad tenga un déficit de 20.000 millones de euros, ¿tuvo algo que ver?, la liberalización del trasporte ferroviario, ¿tuvo algo que influir? Porque las vías se construyeron para ser utilizadas por convoyes de un determinado peso, en la actualidad ese peso de los actuales convoyes que utilizan las vías ha aumentado de manera exponencial, además el número de trenes que pasan por las vías también se ha incrementado de manera extraordinaria. El tránsito ferroviario se ha multiplicado nada más y nada menos que por tres, ¿también todo ello ha influido en el accidente? Uno de los convoyes accidentados tenía un peso mayor del que las vías podían soportar.

Pero con todo lo descrito espero que la fiscalía tome cartas en el asunto y presente las correspondientes acusaciones por crímenes involuntarios. Porque la fiscalía no está sólo para defender a fiscales que claramente se habían excedido en sus competencias, ni tampoco debería estar para personarse en causas discutibles como acusar de acosador a Julio Iglesias. Es muy necesario que sea posible que el gobierno nos informe de las causas del accidente. El presidente del gobierno prometió, en una declaración reciente, sin admitir preguntas de los informadores, trasparencia en informarnos. Una promesa delatora. Confirma que hasta ahora no había sido trasparente en facilitarnos información en algunas de las tragedias ocurridas. La DANA o lo incendios de este verano en el norte de España son dos claros ejemplos. Porque siempre debió haberla, pero a través de las declaraciones de Sánchez no siempre fue así.

Es imprescindible esa trasparencia. Cada día utilizan millones de ciudadanos el transporte ferroviario y no ser informados de las causas del accidente genera miedo y ansiedad de utilizar los servicios que presta el tren con la incertidumbre de sufrir un accidente que acabe con su vida. La inquietud y el desasosiego crea miedo y depresión y es eso es lo que el gobierno debe evitar. No sirve ya el pedir que no se politice.
Porque hemos demostrado que quien siempre ha politizado el dolor y la muerte es quien ahora gobierna España. Además, confunde politización con exigir responsabilidades. Esa llamada a no politizar y a priorizar a las víctimas ya no sirve, porque quien hace el llamamiento no tiene autoridad moral para hacerlo. Los ciudadanos queremos saber porque “no nos merecemos un gobierno que nos mienta”. (Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE).