ENTREVISTA. Alberto Añanos, fundador de Live4life: «El problema de la vivienda es la falta de oferta, no los pisos turísticos»

Live4Life se ha consolidado como una de las ‘proptech’ (una aplicación que usa la tecnología para desarrollar su actividad) con mayor proyección en el país. Su éxito empresarial le ha valido reconocimientos al emprendimiento a su fundador, el alicantino Alberto Añanos, y una expansión internacional a la empresa que le ha llevado a contar con un volumen de negocio de 30 millones de euros a cierre de 2025. La idea en 2017 de crear una plataforma digitalizada como enlace entre propietarios y estudiantes revolucionó el sector del alquiler para estudiantes en España, el que menos riesgo tiene de ocupación, y también ha abordado el mercado del ‘coliving’, convirtiéndole en uno de los empresarios jóvenes con más éxito del país. «Yo era ingeniero de Caminos y estaba a punto de irme a Chile a trabajar, pero apareció el proyecto de mi vida».

-La gestación de la idea de LIve4life ocurrió por un experiencia profesional, ¿cómo sucedió?

-La idea nació de cuando fui por primera vez a buscar un piso compartido como estudiante. Me encontré con un sector inmobiliario que despreciaba el alquiler, centrado casi exclusivamente en la compraventa, y con agencias que no tenían ninguna relación con la universidad: no sabían qué facultades había, cómo funcionaba la vida universitaria ni qué necesitaba realmente un estudiante. Años después, cuando terminé la carrera, vi que el problema persistía. Fue entonces cuando decidí montar lo que yo llamaba un proyecto de verano: la idea era ganar algo de dinero y marcharme a Chile a trabajar como ingeniero de caminos. Pero la realidad me sorprendió. Ese primer verano hice seis veces más de lo que había previsto en el escenario más optimista.

Ahí entendí que aquello no era un proyecto temporal. Era una oportunidad real. Y fue cuando tomé una decisión muy clara: convertir lo que iba a ser un plan de verano en el proyecto de mi vida. Desde entonces me juré a mí mismo trabajar cada día para que Live4Life llegara a ser algún día la mejor empresa de alojamiento universitario del mundo.

-¿Qué es lo primero que te diste cuenta que había que mejorar en el proceso cuando te encontraste con esas dificultades?

-Lo primero que vi es que faltaba una empresa con foco universitario real. No existía ningún proyecto que tuviera la ambición clara de ser el mejor tanto para los inquilinos como para los propietarios en el alojamiento a estudiantes. Nosotros quisimos dejar muy claro al ecosistema que, en ese nicho concreto, Live4Life iba a ser su mejor opción. A partir de ahí, dimos otro paso clave: fuimos de los primeros en digitalizar todo el proceso. Transformamos un sistema manual, lento y opaco en uno rápido, seguro y transparente. Y cuando ordenas el proceso, la confianza aparece casi sola.

-Precisamente comenzaste la carrera de ingeniero civil, ¿cuando te convenciste de dejarlo y dedicarte a tu empresa?

En realidad, todavía no había empezado a trabajar como ingeniero de Caminos. Tenía varias empresas interesadas en mí en distintos países de Hispanoamérica, y todo apuntaba a que iba a iniciar mi carrera profesional fuera de España. Pero nunca llegué a irme. Live4Life irrumpió en mi vida justo antes de dar ese paso. Y ahí entendí algo importante: no estaba renunciando a un trabajo, estaba renunciando a una carrera que estaba a punto de empezar.

-¿Cuando empezaste te pusiste objetivos? ¿pensabas que podías crecer tanto en poco tiempo?

Siempre me puse objetivos muy ambiciosos. Yo he ido a por todas desde el principio, asumiendo los riesgos que eso conlleva. Mi compromiso personal era claro. Lo que no podía imaginar era todo lo que el camino nos iba a deparar. Los premios, la visibilidad, la prensa… solo en 2025 hemos superado las 150 apariciones en medios. Cuando miras atrás y ves todo eso, inevitablemente piensas: wow. Eso sí, el objetivo nunca fue la notoriedad. Fue la consecuencia de apostar fuerte, trabajar mucho y no conformarse.

-Te han concedido premios al emprendimiento, ¿es una forma de sentirse valorado, de reconocer tu apuesta?

-Claro que los premios se agradecen. Al final son una forma de sentir que el esfuerzo y el riesgo que asumí en su día tienen un reconocimiento externo. No voy a decir lo contrario. Pero siendo sincero, los premios no son lo que te levanta cada mañana. Lo verdaderamente importante es que el proyecto funcione, que estudiantes y propietarios confíen en nosotros y que Live4Life siga creciendo de forma sana. Los premios son una consecuencia bonita del trabajo bien hecho, no el objetivo.

-Es tu primer empresa, ¿fue llegar y besar el santo?

-El primero fue otro, uno bastante habitual entre ingenieros y arquitectos cuando empiezan: certificados de eficiencia energética. Eran trabajos técnicos a los que dedicabas cuatro o cinco horas, asumías toda la responsabilidad como técnico y, al final, te quedaban limpios unos 30 o 40 euros. Era una ruina y, sobre todo, no tenía ninguna capacidad de escalar. Ahí entendí muy rápido que tenía que darle una vuelta a lo que estaba haciendo.

El segundo proyecto también fracasó, pero me dejó un aprendizaje valiosísimo. En ese caso sí facturábamos, pero no hubo pacto de socios. Con el tiempo, mi socio —que además era amigo— me acabó sustituyendo por su madre. En ese punto ya no tenía cabida, ni tampoco ganas de seguir ahí.

Y el tercero fue Live4Life. La diferencia es que ya no llegué de cero. Llegué con errores cometidos, con lecciones aprendidas y con mucha más claridad sobre qué quería hacer… y sobre todo, qué no quería volver a repetir.

-Algunos jóvenes te pueden ver como un ejemplo de empresario, ¿qué consejo les darías más allá de que luchen por sus sueños y se esfuercen, ¿hay algún truco que se pueda contar?

-No creo que haya trucos. Si los hubiera, todo el mundo emprendería y funcionaría. Lo que sí hay es trabajo, constancia y mucha capacidad de aguantar la incertidumbre. Si tuviera que dar un consejo real, sería que entiendan muy bien el problema que quieren resolver, que no se enamoren de la idea sino del proceso, y que acepten que equivocarse forma parte del camino. Emprender no va de acertar siempre, va de aprender más rápido que los demás y perseverar.

-Explotasteis el mercado del alquiler para estudiantes, pero ahora también os habéis metido en el ‘coliving’, ¿sois un resultado de los tiempos que corren, donde toca en muchas ocasiones compartir piso?

-En parte sí, somos reflejo de los tiempos que corren, pero no porque nos guste esa realidad, sino porque es la que existe. Compartir vivienda ya no es solo una etapa puntual, se ha convertido en algo estructural para mucha gente. Nuestro enfoque no es empujar a nadie a compartir piso, sino que dado que se ha vuelto algo inevitable, hacer que esa experiencia sea lo mejor posible. Tanto en el alquiler para estudiantes como en el ‘coliving’, buscamos ordenar el proceso, profesionalizarlo y reducir fricciones.

En definitiva, que compartir vivienda no sea un problema añadido, sino una solución razonable dentro del contexto actual. Tenemos claro, que en esta situación de crisis de vivienda, nosotros somos parte importante de la solución, y trabajamos duro con la convicción de que quien sabe que ha de estar a la altura de las circunstancias.

El equipo de Live4life

-¿En qué momento comenzasteis o cómo se dio ese primer paso para abrir mercados extranjeros como el de México, Perú o Estados Unidos?

-La decisión de empezar la expansión internacional por Hispanoamérica fue totalmente estratégica. En lugar de ir a los mismos países que nuestros competidores y ‘pelearnos’ con ellos, buscamos una expansión complementaria, apostando por mercados con menos competencia directa. Seguimos una estrategia clara de océano azul: entrar en países donde el problema existía, pero no estaba bien resuelto. Eso nos permitió crecer con más margen, aprender y adaptar el modelo sin la presión de competir frontalmente desde el primer día.

En el caso de Estados Unidos, la decisión fue diferente y mucho más personal. Mi socia, Melissa Arencibia, se trasladó a vivir a Miami y decidió liderar esa expansión desde allí. Ella quiso asumir ese reto y echarse el proyecto a sus espaldas, y tener a alguien de plena confianza sobre el terreno fue clave para dar ese paso.

-¿Cuál sería el próximo paso de la empresa?

-En el caso de Live4Life, el foco ahora mismo está muy claro: consolidar mercados, especialmente el español. Seguir creciendo, sí, pero sobre todo reforzando procesos, eficiencia y calidad del servicio. A nivel de grupo, llevamos ya dos años desarrollando una nueva marca llamada ‘Rentmote’. Es una plataforma pensada para resolver una problemática muy concreta: la de los property managers y propietarios que gestionan cinco o más pisos y necesitan tener sus inmuebles realmente bajo control. Rentmote nace para ofrecer un seguimiento mucho más certero y fiable de la gestión de habitaciones, profesionalizando un área que hoy sigue muy fragmentada. Será un modelo SaaS, y nuestra previsión es que tenga una penetración muy fuerte en el mercado a partir del segundo semestre de 2026.

-Tu idea no solo era una facilitación de la búsqueda del alquiler para estudiantes, sino también para el propietario, ¿os lo han reconocido los propios dueños de algunas de las casas que se alquilan?

-Sí, y además nos lo reconocen de forma muy clara. El inquilino sí es un problema para el propietario si no está bien seleccionado. El miedo no es alquilar, el miedo es equivocarse con quién entra en tu vivienda. Con Live4Life lo que hacemos es llevarle al propietario el inquilino más seguro y solvente del mercado, que es el estudiante universitario. Es un perfil con respaldo familiar, con una duración de estancia definida y con una rotación natural. Eso cambia completamente las reglas del juego. Gracias a ese perfil evitamos el principal problema del alquiler hoy en día: la okupación, un riesgo muy presente en el alquiler de vivienda habitual a familias. Cuando el propietario entiende esto, deja de ver el alquiler a estudiantes como un riesgo y empieza a verlo como una opción mucho más tranquila y controlada.

-¿Cuál que dirías que es el punto más a favor de vuestro servicio de mediación? ¿la rapidez, la seguridad, la digitalización del proceso…?

-Si tuviera que elegir una sola cosa, diría que la seguridad. La rapidez y la digitalización son importantes y ayudan mucho, pero son herramientas. Lo que realmente aporta valor es que tanto el propietario como el estudiante sepan que el proceso está bien controlado. En Live4Life la tecnología está al servicio de generar confianza: selección del inquilino, contratos claros y seguimiento continuo. Cuando hay seguridad, todo lo demás fluye con mucha más facilidad.

-¿Cuál es el problema más recurrente con el que os encontráis en el proceso?

-Los problemas más recurrentes son dos y muy claros: el precio y la duración del contrato. El propietario suele querer contratos de 11 o 12 meses y el mayor precio posible, mientras que el estudiante normalmente busca contratos de unos 10 meses y pagar lo menos posible. Es un choque de intereses lógico y muy habitual. Nuestro trabajo consiste en que se entiendan.

-¿Tuviste en cuenta cuando te iniciaste en los pisos para estudiantes que entre éstos la morosidad es nula por tener a los padres detrás?

-Para ser sincero, no lo pensé. En ese momento yo todavía era estudiante de máster y quería hacer algo que me gustara, con un cliente que entendiera bien y que estuviera en un momento vital parecido al mío. El que el estudiante sea uno de los inquilinos más seguros del mercado fue una suerte, no una condición a la hora de elegir el modelo.

Políticas antivivienda

-¿Habéis tenido algún problema de ocupación de alguno de los pisos en los que estáis involucrados?

La okupación era un fenómeno prácticamente inexistente hasta la pandemia. Desde entonces, hemos tenido uno o dos casos al año, lo que, teniendo en cuenta el volumen de pisos que gestionamos, representa un porcentaje absolutamente ínfimo. Aun así, somos muy conscientes del problema. Todas las semanas recibimos llamadas de propietarios que están sufriendo este tipo de situaciones, casi siempre en viviendas alquiladas como residencia habitual. Conocemos bien el drama que supone quedarse sin ingresos y enfrentarse a una situación profundamente injusta y desleal. Precisamente por eso, el modelo de alquiler a estudiantes bien gestionado sigue siendo una de las opciones más seguras dentro del mercado actual.

-Tú que estás muy ligado al mercado de la vivienda, ¿crees que se podrá poner solución algún momento a la carestía de la vivienda?

El problema de la vivienda es estructural y, sinceramente, todas las medidas que se han tomado con este gobierno han sido políticas antivivienda. Han generado inseguridad jurídica y han reducido la oferta, que es justo lo contrario de lo que hace falta. La solución pasa por aumentar la oferta: fomentar la construcción, reducir burocracia y rebajar exigencias normativas para que la vivienda no solo se construya, sino que sea accesible o económica. Cada traba nueva encarece el precio final. Además, aunque mañana se empezaran a aplicar medidas realmente eficaces, los resultados no se verían hasta dentro de dos o tres años. La vivienda no se arregla a corto plazo ni con titulares.

-¿Qué opinas del señalamiento constante de los pisos turísticos?

-El señalamiento constante a los pisos turísticos es una acusación perniciosa. Los pisos turísticos en España hacen mucho más bien que mal, por toda la economía y todos los puestos de trabajo que generan. Actualmente representan aproximadamente el 1,38 % del total de viviendas, una cifra claramente insuficiente para explicar un problema tan grave y estructural como el de la vivienda. Pueden afectar a zonas muy concretas, pero el verdadero problema sigue siendo la falta de oferta, la inseguridad jurídica y la dificultad para construir vivienda nueva. Mientras no se aborde eso, cualquier señalamiento será con el único fin de buscar una cabeza de turco.

-¿Qué propósito tiene para el 2026?

En 2026 el objetivo es muy concreto. Consolidar Live4Life, hacer rodar Rentmote, duplicar las habitaciones gestionadas en Weliving, trabajar con fuerza mi marca personal y conseguir aumentar el volumen del grupo en un 50 %. Es un año de ejecución. Tenemos el modelo, el equipo y la visión clara.
Este año vamos con todo.