Vandalizan la sede de la Cadena Ser y de El Correo en el País Vasco

Las sedes de El Correo en Vitoria y de Cadena SER en San Sebastián han sido objeto de un ataque vandálico y no es la primera vez durante la madrugada de este martes, en una acción que ha generado una amplia condena institucional y política, tras este ataque a una sede informativa.

Según las primeras informaciones, varios individuos encapuchados arrojaron pintura y realizaron pintadas en las fachadas de ambos medios, causando daños materiales pero sin que se hayan registrado heridos. Los mensajes, escritos en euskera, contenían críticas directas a estos grupos de comunicación, a los que acusaban de ser “cómplices” de intereses económicos y políticos.

En definitiva, seguro que han sido amables demócratas que apuestan por la libertad de expresión y de prensa, excepto cuando lo que se comenta no entronca con su ideario, entonces deciden apostar por la violencia y el vandalismo. Y la Cadena Ser, en fin, un órgano de propaganda izquierdista sin complejos, ¿acusado de qué? En todo caso, podrían ser acusados de cómplices y encubridores de un gobierno criminal o de tener a tertulianos como Bob Pop con tendencias extrañas, pero ¿defensora del capitalismo e imperialismo un medio claramente ‘progre’? En fin.

La acción ha sido reivindicada por el colectivo Jarki, un grupo crítico con la izquierda abertzale tradicional, que difundió un vídeo en redes sociales mostrando la ejecución del ataque. En su comunicado, el grupo acusa a diversos medios de comunicación de “manipulación informativa” y de actuar al servicio del “capitalismo y el imperialismo”.

El ataque ha sido calificado como un grave atentado contra la libertad de expresión por parte de representantes institucionales. El alcalde de San Sebastián, Jon Insausti, ha condenado los hechos y ha asegurado que “no tienen cabida en la sociedad, trasladando su apoyo a los trabajadores de la emisora afectada.

Antecedentes

No es la primera vez que se registran acciones de este tipo en Euskadi. En meses anteriores ya se produjeron ataques similares contra sedes de medios y organizaciones empresariales, lo que refleja un repunte de este tipo de actos vandálicos en el ámbito comunicativo, típico de regímenes dictatoriales y de pensamiento único como es el País Vasco.

Las autoridades han abierto una investigación para identificar a los responsables, mientras los medios afectados evalúan los daños y retoman su actividad habitual. El suceso reabre el debate sobre la seguridad de los medios de comunicación y la necesidad de proteger el ejercicio del periodismo frente a este tipo de acciones.