La madrileña de 21 años sigue la estela del esquiador Jon Santacana y su guía Miguel Galindo, quienes lograron el último oro español en unos Juegos Paralímpicos de Invierno en Sochi 2014
La esquiadora española Audrey Pascual conquistó este lunes la medalla de oro en la prueba de supergigante en la tercera jornada de los Juegos Paralímpicos de Invierno de Milán-Cortina. La madrileña, de 21 años, firmó una gran bajada con un tiempo de 1:17.82 que le permitió subir a lo más alto del podio y sumar su segunda medalla en estos Juegos.
El podio lo completaron la japonesa Momoka Muraoka, que se llevó la medalla de plata, y la china Sitong Liu, que obtuvo el bronce. Una de las grandes favoritas, la alemana Anna-Lena Forster, quedó fuera de la lucha por las medallas al ser descalificada tras salirse de la pista durante el descenso. El triunfo de Pascual llega apenas dos días después de haber conseguido la plata en esa misma disciplina, confirmando su gran momento deportivo.
Con este resultado, Pascual sigue la estela del esquiador Jon Santacana y su guía Miguel Galindo, quienes lograron el último oro español en unos Juegos Paralímpicos de Invierno en Sochi 2014. La joven esquiadora acumula así un nuevo hito en una carrera marcada por la constancia y la superación. Tras la carrera, la deportista celebró el triunfo con su familia y recordó especialmente a su abuelo. “Mi abuelo me llamaba ‘number one’ y por fin lo soy”, dijo emocionada tras confirmar su victoria en la pista italiana.

Nacida en Madrid en 2004, Pascual nació sin tibias debido a una agenesia bilateral, una malformación congénita poco frecuente. Comenzó a esquiar a los once años en la estación de La Pinilla y, tras sus primeras experiencias sin intención competitiva, acabó convirtiéndose en una de las grandes promesas del esquí adaptado español.
Pascual también explicó la tensión vivida durante la prueba. “Cuando sales de las primeras bajas sin referencias y tienes que esperar a ver qué hacen las demás. Cuando vi que la alemana había cogido una dirección demasiado recta en el salto pensé: no puede ser. Me puse a gritar emocionada: ‘mamá’”, explicó tras la consecución del oro.
Antes de competir, confesó que intenta centrarse en disfrutar del momento. “Antes de salir le digo a mi entrenador que me recuerde que esto me gusta, que estoy aquí porque quiero y que hay que disfrutar de la bajada”, señaló la esquiadora, que también agradeció el apoyo constante de su equipo técnico y de su psicóloga.


