El PP, vencedor de los últimos comicios electorales del 23 de julio de 2023, a través de su líder, Alberto Núñez Feijóo, ha realizado y expuesto públicamente, el habitual balance del presente ejercicio, 2025, que está a punto de expirar. A juicio del señor Feijóo, ha resultado un año donde la corrupción se ha apoderado del gobierno social-comunista e incluso de la familia del presidente del ejecutivo, Pedro Sánchez, ya que a punto están de ser juzgados, su hermano y su esposa. Para el jefe de la oposición ha resultado un año muy negativo. Lo ha señalado claramente en una frase que lo resume todo: “El peor año del peor gobierno de la historia democrática del país”. Ha añadido que la sociedad española, ha visto como nuestras relaciones internacionales han restado, a España, prestigio e influencia.
Un hecho que ha derivado en ser ignorados en decisiones trascendentales en el plano internacional. Hemos pasado de ser parte importante de decisiones, de gran calado internacional, a ser simples oyentes sin ninguna capacidad de decisión. Para una muestra son los encuentros que han celebrado los mandatarios europeos y EEUU para aportar soluciones a la firma de la paz en Ucrania, a los que a España no ha sido convocada. Los hechos dan la razón al análisis que hace Feijóo, ya que hemos pasado de ser sede de encuentros internacionales de gran relevancia, a no tener un ‘asiento’ en reuniones de gran trascendencia a nivel internacional. Hemos pasado de organizar en 1991 en Madrid, durante la etapa de Felipe González, la conferencia de paz en el conflicto palestino-israelí, a ser apartados de manera contundente, por tomar partido de una manera insultante hacia Israel. Hemos reconocido el estado palestino en una situación muy complicada en las relaciones entre Israel y los terroristas palestinos de Hamás. Se reconocía a Palestina cuando Hamás, que gobierna Palestina con mano dura, asesinó a más de 1500 judíos. Algo que no ayuda a recuperar el prestigio internacional de España. Ya que incluso dicho reconocimiento lo hicimos a espaldas de la UE ya que no se había tomado ninguna decisión al respecto.
Actores irrelevantes en el tablero mundial
Al contrario, ese reconocimiento refuerza la irrelevancia de España y nos coloca frente a los que siempre han sido nuestros aliados y ahora han visto en ese reconocimiento a Palestina una traición. Por tanto, es de agradecer que Feijóo haya subrayado los errores del gobierno, enviando un mensaje en el que la voluntad de recuperar ese prestigio de España se llevará a cabo desde un gobierno del PP. Una voluntad clara de seguir formando parte de los países de occidente que apuestan por la estabilidad internacional.
También ha denunciado, en relación a la emigración ilegal, que faltan efectivos para el control de fronteras, que sirve para alimentar a las mafias del tráfico de personas. Resumiendo, este problema con una frase, creo muy acertada, “falta voluntad para intentar resolver el problema”. Algo que está a la vista ya que es público y notorio la escasez de medios y policías para tratar de amortiguar el flujo intenso de la emigración ilegal que viola nuestras fronteras y su falta de compromiso contra el tráfico de drogas que llegan por el estrecho de Gibraltar. Un ejemplo es el asesinato de dos guardias civiles en Barbate por no estar dotados de medios adecuado para la lucha contra los traficantes.
Además, reprochó al gobierno el no haber felicitado a la venezolana María Corina, Premio Nobel de la Paz. Lo cual intensifica aún más, si cabe, las sospechas de la complicidad con el mandatario sátrapa y dictador Nicolás Maduro. Una de las razones más importantes para que España haya perdido influencia internacional. Hemos pasado de tutear a los más importantes mandatarios internacionales y a colocar ‘los zapatos encima de la mesa del despacho oval’ a ‘limpiar los zapatos de los dictadores‘. Algo que debería ser valorado por la ciudadanía española ya que todo ello repercute en la sociedad de este país de manera muy negativa, como estamos comprobando. Feijóo también ha señalado un hecho que experimentamos en el seno de la sociedad en la que vivimos. Ha denunciado la erosión de la convivencia que ha llevado a cabo el gobierno. Y sin duda alguna dejó de hablar del socialismo para hablar del ‘sanchismo’. Es decir, Feijoo nos ha dado a entender que Sánchez ha enterrad’ al PSOE y lo ha sustituido por su propia marca. De ahí lo que ha denunciado Feijóo: este 2025 ha sido el año del colapso del “sanchismo”. Una frase que deja claro que para él, el socialismo ha pasado a mejor vida.
Cordón sanitario a Bildu
También el mandatario del PP ha despejado algunas dudas sobre las relaciones con VOX. Ha señalado que no hay ningún tipo de reticencias y menos líneas rojas para establecer negociaciones y, si llegara el caso, firmar acuerdos con el partido de Abascal. No existe ningún problema para establecer relaciones si además esas relaciones están impulsadas por la voluntad de los ciudadanos como ha ocurrido recientemente en Extremadura. En cuanto a las relaciones ha colocado una barrera insalvable que lo ha denominado ‘cordón sanitario’ a BILDU. La formación y brazo político de la banda terrorista ETA no tiene ningún espacio ni cercano ni lejano al PP. Una decisión acertada ya que negociar con una formación que no condena los crímenes de ETA y que tiene como líder a un terrorista condenado por terrorismo y no arrepentido por ello es un acierto. Sentarse a negociar con Otegui, el terrorista condenado, es escupir las tumbas de los asesinados por la banda. Por tanto, Feijoo y el PP en su agenda, no tienen ningún apunte sobre BILDU. Para los populares no existe BILDU.
En el balance del presente ejercicio, ofrecido por el popular, hay que subrayar algunas carencias, como la pérdida de eficacia en la transmisión de mensajes. Pero no hubiera estado demás el comprometerse a rebajar impuestos y por ley recortar sustancialmente el número de asesores hasta que sean casi testimoniales. El gasto que de estos asesores generan son realmente muy sustanciales, sobre todo estos últimos años y restan recursos para políticas de ayudas encaminadas a generación y aumento de la producción en España. Pero siendo un más que aceptable el balance realizado, al haberlo descrito ‘pegado a la realidad’, debo subrayar alguna ‘muesca’. Se ha comprometido a renunciar a establecer relaciones con BILDU, pero se ha olvidado de hacer lo mismo con el PNV y JUNTS. El primero es un partido falso y traidor. El PP lo ha sufrido en carne propia, cuando el PNV se comprometió a no apoyar la moción contra Rajoy y no cumplió su palabra.
Lo mismo ocurre con el partido del prófugo Puigdemont, JUNTS, que ha declarado que volvería a intentar otro golpe de estado. Un partido que claramente declara querer romper la convivencia del país se debe colocar en el lugar que le corresponde y no es precisamente reservándole el centro de las decisiones del gobierno de España, como Sánchez lo venía situando. No se si es algo secundario, pero sí ha sido un debate que se ha llevado a cabo en el seno de la sociedad. Es la retirada de España del festival de Eurovisión. No es algo esencial para nuestro país, pero la decisión del actual gobierno de retirar nuestra participación en protesta contra Israel sí forma parte de ese descrédito de nuestro país en el exterior y debería haber tenido alguna contestación. Por tanto, el haberse pronunciado sobre esa retirada del concurso hubiera servido para conocer la opinión del PP sobre el tema. Si, además, se hubiera posicionado habría sido un ejercicio de trasparencia.
Por último, hay que saludar con gran esperanza el mensaje que nos envió a los españoles. Comprometerse a una regeneración democrática es una declaración de intenciones. Además, equivale a la recuperación de la convivencia que el ‘sanchismo’ ha deshecho. Pero es obligado subrayar que, tras realizar el balance, Feijóo no impidió, a los medios de comunicación que acudieron a cubrir su comparecencia, que realizasen su labor. No censuró a ningún medio ni limitó el número de preguntas.
Un hecho diametralmente opuesto a lo que lleva a cabo el presidente del gobierno, que parece tener temor a las preguntas y a quienes las hacen porque limita el número de preguntas y decide quién las hace, generalmente sus acólitos. Un síntoma de inseguridad y falta de liderazgo. Al contrario del jefe de la oposición, Núñez Feijoo, que ha dado una gran lección de trasparencia a Pedro Sánchez y al PSOE.


