Durante la Semana Santa, casualmente, aumentó el número de atropellos, mientras que sigue habiendo una incomprensible ausencia de información
La implantación de las balizas V16 en España está generando una creciente preocupación en el sector fabricante ante el nivel de desinformación detectado entre los conductores, que ya no saben qué hacer con la dichosa luminaria. Las empresas advierten de que la falta de mensajes claro y coherentes sobre la normativa ha derivado en un escenario de incertidumbre que afecta a millones de usuarios. Esta confusión no solo complica la correcta actuación en caso de avería o accidente, sino que también compromete la seguridad vial.
La baliza es el paradigma de la actual sociedad. Cambios en la norma que no tienen sentido, un dispositivo que no funciona bien, ausencia de información y, al final, como siempre, el caos lo va a pagar el ciudadano, que ya no sabe si debe llevarlo y se expone a una multa por parte de los cuerpos de policía, que tampoco saben cómo actuar concretamente. Y ‘palante’, si hay más atropellos, que no haya responsables. Ya lo hará otra persona u otro gobierno lo de regular esta situación, mientras tanto, incertidumbre, que así el ser humano no sabe ni a qué atenerse.
Según el sector, más de la mitad del parque móvil podría estar utilizando dispositivos no homologados sin ser consciente de ello, en principio. Este dato refleja una situación de ilegalidad generalizada derivada, en gran parte, de la ausencia de campañas informativas eficaces. Muchos conductores desconocen qué balizas cumplen con los requisitos técnicos exigidos y cuáles no, lo que incrementa el riesgo de errores en carretera.
Desde el pasado 1 de enero, la normativa establece la obligatoriedad de portar una baliza V16 conectada, pero su adopción está siendo irregular. Los fabricantes señalan que la falta de claridad institucional ha dificultado la transición desde los triángulos de emergencia a estos nuevos dispositivos. A ello se suma el desconocimiento sobre el uso correcto de las funciones de conectividad asociadas a estas balizas.
En este contexto, recientes informaciones sobre el aumento de atropellos durante la Semana Santa han intensificado la preocupación. El sector apunta a que algunos de estos incidentes podrían estar relacionados con un uso inadecuado de las balizas V16, lo que pone en cuestión su eficacia si no se emplean correctamente. La coexistencia de vehículos con y sin dispositivos conectados también añade complejidad al escenario.
Los fabricantes insisten en que esta situación tiene implicaciones que van más allá de la seguridad vial. El sector industrial español ha realizado importantes inversiones en innovación y desarrollo tecnológico bajo un marco normativo que ahora consideran debilitado. Reclaman mayor seguridad jurídica y una comunicación más efectiva para evitar interpretaciones erróneas.
Ante este panorama, las empresas piden a las autoridades reforzar las campañas informativas y clarificar la normativa vigente. Consideran que solo a través de una estrategia pedagógica sostenida se podrá garantizar que los conductores actúen correctamente en situaciones de emergencia. El objetivo, subrayan, es reducir riesgos en carretera y asegurar el cumplimiento de la ley, lo cuál no se realiza, a costa del conductor.


