Bryan Johnson, el hombre que se niega a morir

Tras gastar más de dos millones de euros al año, su salud ha mejorado mucho y se ha propuesto «conseguir la inmortalidad para 2039″

Bryan Johnson es un empresario tecnológico estadounidense conocido mundialmente por su ambicioso, a la par que polémico objetivo: revertir el envejecimiento y extender radicalmente la vida humana, incluso hablando abiertamente de “vencer a la muerte”, su auténtica obsesión. Su historia mezcla emprendimiento, neurociencia, biotecnología, filosofía y una disciplina personal extrema. Cuando el dinero ya no te sacia, lo siguiente puede ser tratar de conseguir la inmortalidad. Para ello creó la empresa ‘Blue Print’, un experimento científico en el que su propio cuerpo se convierte en el sujeto de estudio y, lo más interesante es que a sus 48 años sus analíticas mejoran a las de cualquier joven de 20. Para ello, invierte dos millones de euros al año.

Nació en 1977 en Utah en el seno de una familia mormona. Esas creencias conservadoras y religiosas pudieron influirle en su concepción sobre el cuerpo, la moral y la muerte. Tras hacerse millonario con empresas de otro tipo, en 2020 creó ‘Blueprint’. «Quiero no morir, pero si no es posible, retrasar la muerte todo lo posible«, declaró. Para ello creó un equipo de más de 30 médicos y científicos para lograr que cada órgano de su cuerpo funcione como el de una persona mucho más joven. Y lo ha conseguido a través de experimentar con él mismo. Los resultados, según él, son impresionantes: asegura que sus huesos están en el rango más sólido del 0,2 % de la población, que su corazón rinde mejor que el de la mayoría de veinteañeros y que incluso su fertilidad refleja la de alguien mucho más joven.

Para ello, emplea todos los recursos posibles, que explicamos a continuación. Para empezar, somete a su cuerpo a un seguimiento médico extremo, probablemente uno de los más intensos jamás documentados en una persona sana, al contar con 100 biomarcadores que le miden en todo momento cualquier variación significativa. Cómo no, la alimentación juega un papel fundamental. Come todos los días lo mismo en una proporción de 2000 calorías, que ingiere siempre antes del mediodía. Desde ese momento ya no come nada en todo el día. Su plato preferido es uno que incluye brócoli, coliflor, champiñones, lentejas y aceite de oliva. La dieta la combina con entre 50 y 100 suplementos diarios. En su rutina también hay ejercicio, pero el necesario, ni más ni menos. Su filosofía se podría resumir en «no entrenes duro, entrena exacto». No se trata de matarse entrenando, sino de hacer lo correcto.

El sueño, clave

Para Johnson, el tema del sueño representa una importancia capital. «Cuida el sueño y tu vida mejorará«, suele comentar. Para ello, sigue un medido protocolo. Duerme temprano, sin pantallas antes de dormir, en oscuridad total y con la temperatura controlada. Constantemente, monitorea sus métricas durante la fase de sueño. Por último, y uno de los motivos de mayor crítica, fue cuando probó el intercambio de plasma o cuando realizó terapias hormonales, génicas y celulares. Se trata de un experimento único, que dará una valiosa información de los límites de vida del ser humano en el caso de un cuidado extremo al cuerpo. Sus últimas afirmaciones fueron estas: «Voy a intentar lograr la inmortalidad para 2039«.