Cómo cambia la narrativa cuando en un romance, la mayor es ella

Tenía bastante curiosidad por cómo la sociedad, y por ende, los medios de comunicación, un brazo torcido de esta, iban a tratar el tema del romance o los besos que se han dado una ‘madurita’ como Aitana Sánchez-Gijón y un joven como Maxi Iglesias. Y, sí, lo que esperaba. El tratamiento de la situación es exactamente lo contrario de lo que ocurre cuando el hombre es mayor. Para que luego los tontos digan que esta es una sociedad machista y patriarcal. Vamos a repasar primero cómo se hubiera abordado la noticia en caso de que el ‘viejo’ hubiera sido él y así analizamos donde se colocan los estigmas pertinentes.

Antes de nada, pido a los oyentes que borren de su mente la primera imagen que a todos nos ha venido: la de José Luis Ábalos. No representa una equilibrada vara de medir, por lo que vamos a sacarlo de la ecuación, porque en este caso habría que escribir otro artículo que bien podría denominarse: «Los puteros socialistas«, pero no es el caso. Lo cierto es que, cuando se presenta una pareja de una diferencia de edad considerable, lo primero que le viene a la gente a la cabeza es una especie de situación de poder, donde el hombre goza de un mayor estatus económico y la mujer ofrece su juventud o belleza. La sociedad aquí ataca al hombre y blanquea a la ‘dama’. Cierto es que aquí se destila un cierto aire a prostitución encubierta, en la que el hombre le ofrece garantías económicas, ‘un hombre proveedor, como lo llaman ahora, y ella le ofrece su cuerpo. Los convenios personales son eso, personales.

Es una relación que, para empezar, a mí no me incumbe. Segundo, sí que tiene algo de prostitución normalizada, pero para que haya prostitución tiene que haber dos partes de acuerdo, y, tercero y lo más importante, que lo han elegido dos personas libres adultas que hacen lo que les da la gana y que les vaya muy bien. No es asunto mío. Sin embargo, sí me molesta que en estas relaciones, a la mujer joven se le presenta como una pobre víctima, que por una suerte de encantamiento, está allí obligada, viviendo a todo trapo a costa de un señor que supo hacer dinero. Puede que no sepa situar a Roma en el mapa, pero vive muy por encima de sus posibilidades. Se ha dado el caso de chicas en mansiones con cuatro chicas de servicio que no sabían redactar una frase simple. ¿Hay igualdad ahí, hay justicia? Ninguna, pero es esa desigualdad de la que no te hablará el feminismo, ¿a qué no?

Pero pobrecita ella, que la han embaucado al ser tan joven e inocente, que no es consciente, que la van a utilizar….. Es la misma simple e incompleta conclusión que ofrece este sistema satánico cuando en un cualquier comicio democrático, los resultados no entroncan con lo que les hubiera gustado. «Les han manipulado, les han lavado el cerebro«, como si hubiera una mano negra bajo la influencia de un cierto espiritismo esotérico. Ya no cuela.

Qué curioso que la realidad tangible y observable dista totalmente de la narrativa que se lee en los diferentes medios de comunicación. Por ejemplo, El Mundo ya ha escrito un par de artículos. En uno directamente, este es el titular: ‘La suerte que tiene Maxi Iglesias por estar con una diosa como Aitana Sánchez-Gijón’.


Sí, efectivamente, Aitana es una mujer empoderada, que sabe lo que quiere, que pisa fuerte, con experiencia. Ha sabido recomponerse a buen seguro de los embates que le han ido golpeando en su dilatada trayectoria, es una profesional como la copa de un pino, que sabe lo que quiere, que también tiene derecho a darse una alegría, qué demonios, algo le habrá visto el joven para fijarse en ella y no en otras jovencitas. Vamos a darle la vuelta, ahora el mayor es el hombre: Es un baboso, un viejo verde, se cree que con dinero puede comprar a mujeres, una situación de poder donde la hembra ejerce de mujer florero, solo la lleva para lucir, podría ser su hija…¿cambia o no la película que algunos se han montado?

Exactamente, la misma situación se da la inversa, pero con el beneficio económico de la mujer joven sobre el hombre joven, por lo general, y, sin embargo, el tratamiento es totalmente contradictorio. Cuando ella es la mayor: empoderada, feliz, una diosa. Cuando el hombre el mayor, machista abusador. Y así, niños, es como se crean relatos falsos y narrativas ante nuestros ojos para captar a borregos dispuestos a comerse la primera teoría que les pongan enfrente. Y así es como se establecen ideologías basura como el feminismo, que evidencian de primera mano que la premisa sobre la que se sustentan estos cimientos movedizos es el relativismo. Siempre es función de quién, el qué será voluble en función de lo que nos interesa. Ideologías basadas en la nada que morirán igual que han nacido.

Y además, en medio de este texto, me voy a dar la licencia para soltar una terrible ‘machistada‘: «Qué guapa está Aitana Sánchez-Gijón a sus 57 años, las cosas como son». Para las feministas nunca hay piropos y eso, en el fondo, duele, es una espina clavada. Pero sigamos imaginando. Si no lo eres, imagínate que que eres una señora madura. Tiene que ser un infierno. Eso es lo que dice el artículo de El Español, cuya portada es que es «un puntazo del feminismo» que los implicados «se besen«. Todo es feminismo. De momento no oigo a nadie criticar este relación de abuso horrible. Todo son loas para Aitana. «Olé tu cuerpo que lo goza«, le dicen las feministas. «Guapa», le dicen los machistas. Es un horror.

En este artículo que acabo de nombrar, empieza así: ‘No hay nada peor en España que ser una mujer madura. Bueno, sí, solo una cosa: ser una mujer gorda’. Lo que os decía del victimismo, hazte la víctima que algo queda. Quizás hay cosas peores: gente en el umbral de la pobreza, ciegos, paralíticos, personas que han perdido familiares en la pandemia, en Catarroja, en Adamuz, enfermos de ELA a los que no les se va a ayudar y su horizonte es la muerte, gente que vive en barrios peligrosos…. Igual sí hay cosas peores que ser una mujer madura. Quizás deberíamos estudiar lo que es el ego para entender que no somos el centro del universo, y que «lo de todo me pasa a mí» es un cuento infantil que no cuela. Quizás sería bueno que ignorantes periodistas o tertulianos fueran obligados a aprender algo de filosofía o de psicología para no perpetrar constantemente artículos basura, basados en falsedades subjetivas.

Podría ser bueno también que el sistema educativo te hiciera comprender algo para que veas las cosas con cierta perspectiva, capacidad crítica y verdad y no con los ojos de la dupla propaganda-emoción que te lleva por sinuosos caminos hacia senderos anchos, donde se reúnen todos los borregos conjuntamente para retroalimentar su estupidez. La conclusión es que toda variación en tu vida por la opinión de una masa aborregada que se creen, siendo unos ignorantes reconocidos, en la capacidad de implantar ciertas pautas morales, te convertirá, no ya en un cobarde, sino en una persona débil y sumisa, que recorre el camino de otros, el primer paso para la infelicidad, porque no es capaz de vislumbrar su propio camino. «Tenéis ojos para ver y oídos para oír y no veis ni oís, necios». Y, como es arriba, es abajo. Tenemos los políticos y los periodistas que esta sociedad se merece.