La banda del plagio. Por Fernando Cuesta

La salida del gobierno de la ministra M.J. Montero, aunque existen rumores mal intencionados de que fue expulsada del ejecutivo, ha dado paso a que su responsabilidad como vicepresidenta primera del gobierno pase a manos de otro ministro, Carlos Cuerpo, responsable de la cartera de economía, ha relevado a Montero como número dos del gobierno. Un hecho que no cabe duda que sorprendió al ministro de Justicia, Bolaños. El ministro tenía muchas opciones de ocupar la vicepresidencia primera, ya que había sido una de las personas más cercanas y leales al presidente del gobierno. Sus intervenciones en el Congreso de los Diputados, sobre todo, han mostrado una defensa de Sánchez hasta el punto de estar muy edulcorada.

Es decir, era un pelota. Pero ni esa saturada lealtad ha servido para que el líder o también calificado por Óscar Puente como el “puto amo”, confiara en Bolaños para esa gran responsabilidad como es ser el dos del gobierno de España. La frustración del ministro de Justicia se ha hecho evidente. Tras descartarle como heredo de Montero sus gestos le delatan. La sonrisa que antaño mostraba comodidad ahora se nota que es algo forzada. Pero vamos a centrarnos en el nuevo vicepresidente del gobierno, Carlos Cuerpo. A pesar que hemos comenzado hablando del ministro Bolaños, creo que es pertinente describir al nuevo vicepresidente. Es adecuado ya que Bolaños, al no haberse cumplido las expectativas, podríamos considerarle como uno de los ministros amortizados por el sanchismo.

Carlos Cuerpo es un extremeño que ha medrado a la sombra de la exministra de economía Nadia Calviño y no parece que sea un personaje íntegro. Sus apariencias engañan como realmente es. Tiene algo en común con el presidente. Un algo que le desprestigia sin haber ocupado el despacho que se le ha asignado. Sánchez y Cuerpo comparten el engaño, la mentira y el fraude. El señor Cuerpo también plagió su tésis, Análisis y Proyecto Macroeconómico, aunque en este caso fue un autoplagio de cerca de 30 páginas de un artículo que él había escrito hacía varios años. No hay uno limpio. Todos llegan al ejecutivo manchados. Cuerpo no iba a ser menos, además, releva a un personaje como Montero que vino al ejecutivo de España contaminada por los ERES de Andalucía, ocupando el cargo de consejera de economía. Una consejera que dejó Andalucía como suele hacer el socialismo allí donde gobierna, arrasada. Con un paro insultante y una pobreza inigualable.

El heredero de Montero no parece ser ‘trigo limpio’. Tras esa voz tenue se esconde el clásico socialista contemporáneo que abandera la defensa de los más vulnerables, pero que destila la hipocresía de izquierdas. La etapa que le queda por delante no cabe duda que será muy interesante. No está afiliado al PSOE, pero no es algo destacable ya que el pagar una cuota o no hacerlo no significa que tu ideología sea diferente al socialismo. Ha demostrado ser un socialista nato y que bajo el paraguas de Nadia Calviño no cabe duda que ha enriquecido su ‘alma socialista’. Esa alma que distingue a los líderes socialistas que está impregnada de falsedades y mentiras. El señor Cuerpo a buen seguro nos hará pasar unas buenas tardes, sobre todo, cuando dé respuesta a diferentes preguntas de la oposición. Es algo que en esta última etapa del gobierno socialista nos divertirá.