Las investigaciones apuntan a una fractura previa del raíl en el accidente de Adamuz

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios considera que las muescas en las ruedas y la deformación del carril son compatibles con una fractura previa al paso del tren

La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha publicado un informe preliminar sobre el descarrilamiento del tren Iryo ocurrido en Adamuz, Córdoba, que causó 45 víctimas mortales. Según la comisión, las muescas encontradas en las ruedas del tren y la deformación observada en el carril sugieren que este podría haberse fracturado antes del accidente.

El organismo plantea la hipótesis de que la fractura del carril se produjo con anterioridad al paso del tren siniestrado, lo que habría provocado que la primera rueda de cada vagón impactase directamente contra la cabeza del carril. Esta teoría deberá ser corroborada mediante cálculos y análisis más detallados en fases posteriores de la investigación. En este caso, las causas apuntan a un desgaste de la vía por dejadez o falta de inversión.

Además de las muescas detectadas en el tren accidentado, los investigadores hallaron patrones similares en las ruedas derechas de otros tres trenes que habían circulado previamente por la misma zona. Uno de ellos era un tren de Renfe que pasó alrededor de las 19:09 horas, y los otros dos, trenes de Iryo, lo hicieron sobre las 17:21 y 19:01 horas respectivamente.

En el tren siniestrado, las muescas se concentraron en los coches 2, 3, 4 y 5, con un patrón uniforme en los primeros tres. La CIAF señala que las muescas se encuentran principalmente en los ejes impares, lo que coincide con el impacto de la primera rueda de cada ‘bogie’. La deformación causada por la primera rueda impidió que el carril recuperase su posición antes de que pasara la segunda, por lo que esta no sufrió un golpe similar.

Fractura previa, no posterior

El informe detalla que tras la rotura, el carril se volcó hacia el exterior, dejando marcas de haber sido pisado lateralmente por una rueda. Esta observación respalda la hipótesis de que la fractura previa del carril contribuyó al descarrilamiento.

La CIAF subraya que estas conclusiones preliminares no descartan otras causas y que la investigación continuará una vez se determinen los factores exactos de la rotura. Nuevas líneas de estudio se abrirán en función de los hallazgos técnicos y los cálculos que confirmen la hipótesis inicial. El análisis será fundamental para establecer responsabilidades y prevenir futuros accidentes en la red ferroviaria española.