La UPV es un estercolero tremendo

Suspende las clases por una carpa de Vox y dicen en un comunicado que es para «reivindicar el 23F y poner un cordón sanitario al totalitarismo»

José Ramón Bengoetxea es el rector de la Universidad del País Vasco desde el 1 de enero de 2025. A Pepe no le gusta que le llamen por su nombre, porque él se lo cambió: ahora se llama Joxerramon, mucho más apropiado, sobre todo por el qué dirán, en su particular delirio nacionalista. Si Joserra se pudo cambiar el nombre a uno mucho vasco, ¿qué no hará en pos del qué dirán o en favor del nacionalismo cuando vive de él? De momento, ha hecho el ridículo absoluto. No está Joserramontxu para hablar de nada cuando es el rector y principal responsable de que la Universidad Pública Vasca se haya convertido en un estercolero, un centro educativo que no llega ni al nivel de bar, es una especie de lonja de borrokas que campan a sus anchas. Se le debería caer la cara de vergüenza. Las paredes exteriores e interiores conforman una maraña de pintadas (hace unos días desde el primer piso de la Universidad de Farmacia se dibujó una pintada de cuarenta metros contra el fascismo), carteles, garabatos, eso sí todo en euskera. Una degradación que no acabas de comprender cuando lo ves. Y el interior es peor.

Pues esto es lo que permite el señor Bengoetxea como rector, pero eso a él no le preocupa. A él todas esas pintadas, muchas proetarras, le parecen bien, la normalidad. Sin embargo, cuando la formación VOX va a protestar contra la politización, o más bien tercermundización de la UPV, colocando una carpa el próximo lunes a las 12.30 en el campus universitario, eso le parece muy totalitario. Desde la UPV han emitido un comunicado que da vergüenza ajena. Si el rector es capaz de dar el visto bueno a semejante bodrio, nos podemos imaginar lo que ocurre allí dentro. Por cierto, es la universidad donde estudian todos los etarras desde la cárcel o ya en libertad, eso sí, de eso no le oirás nada. El comunicado ya empieza inventándose cosas. «La convocatoria del partido político Vox para conmemorar el 23F en el paseo de la Universidad«. El 23F no es más que una coincidencia, ¿cómo va reivindicar un partido democrático un golpe de estado? Un catedrático de Filosofía del Derecho debería saber de algo, más allá de lo que le indican que diga desde el Gobierno Vasco.

Y, lo mejor de todo, suspende las clases, dice para garantizar «la seguridad de su comunidad». Si suspende las clases es porque los radicales la van a liar igual que lo hicieron en la Universidad de Navarra en contra de la carpa pero él ya ha puesto el foco. ‘Su comunidad’, dice, al resto ni agua. Resulta que los mismos radicales que pintan las paredes de la Universidad van a realizar una supuesta concentración violenta a la par y el comunicado dice que van «a crear un cordón sanitario al totalitarismo«. Según su cabeza, los fascistas son los malos que quieren hacer que esa Universidad abandone este estado, y los salvadores ‘antifascistas’ los que van a luchar contra el totalitarismo. Y este es el rector, imaginaos cómo será el nivel de muchos de los profesores allí, eso sí, callan ante semejante repulsión que da ver así la Universidad. Ellos lo viven a diario pero no les oirás quejarse. El oasis vasco, donde todo se queda aquí.

De este modo, Jose Ramón quiere evitar, según dice el comunicado, «que la EHU se vea mezclada en un acto externo a la universidad. El objetivo es garantizar la seguridad de todas las personas y crear un cordón sanitario a los mensajes totalitaristas que amenazan los principios de la universidad«. Los cientos de mensajes que pueblan las paredes de un centro universitario, esos sí, esos son bajo el prisma democrático y fomentan la convivencia y el amor universal. Los principios de la universidad son claros, Josetxu, todos vemos qué principios tenéis. Otro esclavo más al mandato del Gobierno Vasco. Hará lo que le manden. Luego dirán que la educación ha caído a mínimos históricos. ¿Por qué será Ramón?

Así, el lunes los estudiantes verán cómo se suspenden sus clases democráticas, cosa que no era necesaria de algún modo, para frenar el avance de la ultraderecha. Eso sí, ya han montado su particular relato de que hemos cerrado las clases para frenar los discursos totalitarios. No ha elegido la opción de calmar las aguas, al revés, pone el foco en la tercera formación política del país, mientras él se lava las manos en su particular aquelarre nacionalista. Tendrá gran responsabilidad en caso de que ocurra una desgracia. Por cierto, la responsable del campus de Álava es Ixone Fernández de Labastida.

Ixone Fernández de Labastida, vicerrectora del Campus de Álava