El crucero Hondius como escudo de la corrupción. Por Fernando Cuesta

Unas vacaciones planificadas, deseadas y sobre todo muy caras, entre 25.000 y 40.000 euros llegaba a elevarse la factura de unatemporada vacacional para unos ciudadanos que disfrutarían de un crucero que, a buen seguro, el lujo formaría parte de un sello de identidad de la travesía. Ninguno de esos pasajeros, con economías muy saneadas, no habían previsto, ni por lo más remoto, cómo sería el final de esas vacaciones deseadas y seguro merecidas, a bordo del lujoso crucero bautizado con el nombre de Hondius. Y menos sospecharían que uno de los pasajeros viviría sus últimas horas, en el transcurso del viaje, víctima de un virus asesino conocido por hantavirus y que son los roedores los portadores de dicho virus.

Los viajeros están formando parte de uno de los capítulos más difíciles de sus vidas seguro, que se encontraron rodeados de un enemigo que no veían y que atacaba por cualquier flanco, sin capacidad para defenderse. Los roedores con su carga asesina del virus eran enemigos insospechados que oscurecían las vacaciones de todos ellos. Unas vacaciones que se estaban convirtiendo en una mala pesadilla. A pesar de los mensajes de tranquilidad del capitán del barco, la realidad era bien distinta, sobre todo cuando uno de los pasajeros había fallecido. Las fiestas de abordo decayeron hasta que poco a poco fueron clausurándose. Habían entrado en una etapa de tristeza lógica, pero sobre todo de mucha preocupación y al borde de un ataque de nervios.

La crisis del barco de recreo (crucero) está siendo portada de informativos y prensa no solo en España, también copa el interés internacional. Los 158 pasajeros eran originarios de más de veinte nacionalidades. Por tanto, el interés a escala internacional se acentuó sumándose a lo que está sucediendo en el barco. Pero considero que se debe hacer un alto en este relato para subrayar algo que a priori no parece tener una relación, pero tiene un fácil encaje. Para los responsables políticos del gobierno de nuestro país esta crisis está sirviendo de escudo protector de la corrupción que está rodeando al líder del gobierno, pedro Sánchez, a su esposa, hermano y PSOE. Los roedores que, presuntamente se encontraban en el interior del barco y que han dado paso, mediante sus deposiciones y orines, a que varios de los pasajeros del crucero Hondius contrajeran el hantavirus se han incorporado, inconscientemente al equipo de la disuasión de la corrupción sistémica del gobierno de España.

Pero ahora volvamos a lo que se deriva de lo ocurrido en el crucero. El virus que portan los roedores, según los científicos, no es de fácil transmisión, salvo cuando se tienen relaciones intensas. También señalan que el virus tiene un gran problema, no tiene cura y por tanto, y como consecuencia, varios pasajeros se contagiaron hasta el punto de morirse. También hay que añadir, según los epidemiólogos afirman que no hay vacuna para este virus, pero descartan que vaya a generar una pandemia. A pesar de que el crucero se encontraba en Cabo Verde, con bandera de Holanda y el armador también era del país de los tulipanes, el gobierno de España ha aceptado que el barco viaje hasta Canarias con los pasajeros. Pasajeros que se encuentran expuestos al virus que anda pululando por su interior y como consecuencia algunos de ellos están contagiados, además de un fallecido que se encontraba a bordo desde hace unos días.

La decisión de que este barco llegue a aguas españolas se está convirtiendo en un debate público. Existen numerosas voces de expertos científicos que priorizan llevar el crucero a otras aguas para trasladar a los viajeros a sus respectivos países. A pesar de ello se ha hecho oídos sordos desoyendo a los profesionales de la ciencia. Se está especulando que la decisión de aceptar el acercar el barco a territorio español, sin que se conozca ningún documento sobre la solicitud que lo acredite, se debe a cuestiones puramente de interés personal de la ministra de sanidad, Mónica García. Por tanto, ese documento debería ser imprescindible para que esa solicitud fuera creíble. Lo cual nos lleva a deducir que el interés se debe a que la carrera política de la Ministra de Sanidad, no parece que tenga mucho recorrido y, por tanto, ya tiene el “sello de fecha de caducidad”. Todo indica que trata de hacer méritos para formar parte de la OMS en un futuro.

La OMS, en el punto de mira

A propósito de la OMS cabe destacar que no resultó colaboradora eficiente en la pandemia del virus COVID 19. Se caracterizó por su escasa previsión y nulo conocimiento sobre lo que podía arrastrar el virus. Sin olvidar que esta organización desaconsejó en el pasado siglo el consumo del aceite de oliva. De ahí que su credibilidad sea muy escasa haciendo que los EEUU tomara distancia, hasta dejar de pertenecer a la organización. Pero parece que todo lo descrito no ha servido para que se valore todo lo que emana de la OMS y lo que puede significar para la población española que el barco ponga rumbo a nuestras costas. Aunque como hemos señalado, esta crisis está dejando en segunda línea informativa la corrupción que rodea al gobierno de España del que forma parte la ministra de sanidad, Mónica García, o lo que ocurre en los juzgados, donde se ha celebrado el juicio donde se sentaba en el banquillo el ex ministro socialista J. L. Ábalos y su asesor Koldo García.

Lo que sucede en los juzgados ha sido relegado a un segundo plano informativo. La controversia y polémica sobre lo que pasa en el barco contaminado por un virus a nadie sorprendería si se trata de una crisis creada para que forme la perfecta estrategia para desviar a la opinión pública su atención. Juzgar al que fuera la mano derecha de Sánchez supone un gran deterioro en el prestigio del gobierno de España. En el transcurso del juicio ha quedado reflejado la corrupción en la que se hallaban inmersos el ex Ministro de Transportes, secretario de organización del PSOE, además de ser compañero de pasaje de Pedro Sánchez en el coche Mercedes que sirvió para amañar las elecciones y llevar a la victoria como secretario general del PSOE, al mismísimo y actual presidente del gobierno.

De todo esto podemos deducir, sin apenas margen de error que, de nuevo, el gobierno trata de enturbiar la visión de la sociedad sobre la realidad de nuestro país. Una realidad que pasa por un gobierno y un partido, el PSOE, a punto de confirmar que han traspasado la línea de la legalidad. La crisis generada por el virus que se ha desarrollado en un crucero a cientos de kilómetros de nuestras bellas costas se está convirtiendo en una herramienta de despiste de la corrupción, pero es difícil que esta crisis y cientos como ésta puedan tapar tanta basura que se encuentra debajo de las alfombras socialistas.