El comunicado del rector de la Universidad ha desatado todo tipo de críticas, puesto que calla ante los radicales de izquierdas que ensucian el centro y señala a VOX
A veces uno piensa que no está todo perdido. Tras el infame comunicado de la UPV a manos de su rector José Ramón Bengoetxea, alias Joxerramon Bengoetxea por aquello de ser ‘mucho’ nacionalista, han salido muchas voces muy críticas con la ridícula actitud del rector, que mientras permite todo tipo de aquelarres nacionalistas en su universidad, plagada de pintadas, carteles, en definitiva un estercolero infame impropio de un centro universitario. Ya el colmo es cuando José Ramón dice en el comunicado que «el lunes se suspenden las clases para poner un cordón democrático al totalitarismo». La gente decente se le ha echado encima por ser un auténtico hipócrita, además de tener la realidad alterada.
Resulta que hoy en el periódico El Correo de Álava, han firmado un comunicado cuatro exvicerrectores valientes, poniéndole a caldo por su «hipocresía» barata cuando dice que quiere poner cordones sanitarios, cuando «permite que nacionalistas campen a sus anchas en nuestros centros, los llene de pintadas y carteles agresivos, lacen botes de humo en los pasillos e interrumpan el desarrollo normal de las clases cuando así lo decidan, sin que medie reacción clara frente a estos desmanes«. El escrito llama a hacer una «reflexión en torno a la permisividad interna bajo el amparo de la libertad de expresión». Los cuatro insinúan que en esta película solo hay un dictador. «Si el rectorado está preocupado por el totalitarismo, no tiene más que mirar en casa y adoptar medidas efectivas para que no prolifere«.
En el escrito, los exvicerrectores pintan una situación aún peor que lo que visualmente ya revuelve las tripas. Botes de humo, clases que se paran por ningún motivo… Menos estudiar, cualquier cosa. Por eso no extraña que hayan aprovechado que simplemente un partido político ponga una carpa para protestar por el estado cochambroso de la Universidad del País Vasco, en manos del nacionalismo, para cogerse el día libre. «Rechazamos de plano la decisión de cancelar las clases presenciales, ya que no se sustenta en ninguna amenaza real, que no sea la que puede representar las asociaciones ultranacionalistas de estudiantes y algunos sindicatos. Simplemente hay que garantizar la seguridad para que las clases se desarrollen con normalidad».
Para acabar, recuerdan que nada tiene que ver la formación VOX con los problemas de convivencia democrática que pueda tener la UPV puesto que «los generan a diario grupúsculos radicales que se benefician de la inacción y, lo que es peor, de la tolerancia de quienes en teoría deben proteger y fomentar esa convivencia que recogen los estatutos de la Universidad«. Esto es un comunicado de personas con valores y por respeto al marco universitario, que ven con dolor cómo la facultad se degrada hasta límites insospechados. Incluso, en fechas recientes hemos visto carteles señalando a profesores por lo que comentan en sus propias redes sociales. Un estado dictatorial que debe poner fin cuanto antes, al haber transformado el centro en una lonja de radicales.
UGT le llama Tejero
Uno de los principales sindicatos del país, UGT, también ha querido expresar su malestar, con un punto irónico, llamándole Tejero a Bengoetxea por aquello de que el acto coincide con el 23F. Bengoetxea, que no se entera de nada, piensa que el 23F es por hacer un homenaje al golpe de estado, como reza el ridículo comunicado. En su cabeza sonaba espectacular. «Ante la convocatoria del partido político Vox para conmemorar el 23F…«. UGT explica cómo funciona este estercolero. «Los trabajadores de la UPV/EHU venimos observando y padeciendo, especialmente en el campus de Álava, cómo el personal es amedrentado y amenazado por algunos fascistas de extrema izquierda. Irrumpen en las clases, amenazan al profesorado y PTGAS, destrozan el mobiliario de la universidad, empapelan y pintan de forma escandalosa las paredes, amenazando a políticos del PNV, del PSOE, del PP y de Vox en actos que han sido condenados por los partidos políticos».
Y, como todos, denuncian «ante la pasividad del rector de la universidad«, puesto que «el campus
un día sí y otro también es tomado por los fascistas radicales de izquierda, alterando el trabajo y la
convivencia en el campus«. No desacertadamente, el sindicato ha creado un paralelismo con aquel 23 de febrero donde se produjo el fallido golpe de estado de 1981. «¿No le recuerda esto al golpe de estado que dio Tejero encerrando a los diputados? Cerrar los centros con los trabajadores dentro supone, desde el punto de vista de la seguridad, una situación peligrosísima«, avisan de antemano.
Por último y no menos importante, UGT, conocedor del campus de Álava, avisa de posibles problemas de seguridad. «Cerrar los centros con los trabajadores dentro supone, desde el punto de vista de la seguridad, una situación peligrosísima. Las puertas de emergencia que pretende tener abiertas no son accesos diseñados para una situación como la que se va a producir de enfrentamientos y batalla campal, con posibles lanzamientos de botes de humo y bengalas«. De esto será directamente responsable el rector. Por último, el sindicato recalca que «no se ha solicitado informe al Servicio de Prevención y Riesgos Laborales«. «De este modo, UGT, en la reunión urgente mantenida con el rector y la vicerrectora del campus ya manifestó que lo que pretendía hacer de tener los centros cerrados con la gente dentro era una temeridad y que les hacíamos responsables de las desgracias personales que pudieran ocurrir«, concluyen. Lío a la vista.


