Dani Martín, un pobre esclavo del sistema

El cantante anima ayer a «no votar» y hoy, después de que le peguen un toque, rectifica completamente y pide perdón

Tiene que ser complicado ser un artista respetado, con una trayectoria inigualable, con millones de fans en el mundo, con un talento claro para la música y seguir siendo un esclavo de un sistema que te marca los limites, las directrices y que te utiliza a su antojo. No debe ser fácil aceptarlo, quizás por eso muchos artistas enloquecen, caen en drogas y alcohol, como es el caso, aunque sea de manera pasajera. Quizás porque se dan cuenta de que todo está reglado y programado y que muchos de las cosas que pregonan en sus canciones, luego ellos no pueden aplicarlas, la realidad a veces es más dura de lo que uno imagina. Y son de los primeros que despiertan, bastante antes que el ciudadano medio, porque tienen acceso a mayor información. Pero la mayoría sigue la reglas como buenas ovejas. Porque la farándula artística siempre vende la libertad (o el libertinaje), aquello que «no tengas límites» o «rompe con las reglas establecidas«. Papel mojado que ya está en el WC. La realidad que viven es otro muy distinta.

El mismo sistema que les encumbra luego les pide cuentas. Y ahí miles de casos. El sistema abarca todo: desde la política, el cine, el arte, la música o el deporte. Y no podrás salirte de las líneas que te fijan. Michel Jackson no quiso obedecer, por ejemplo. El resto es historia. Hay bastantes más casos, pero los dejaremos para otro artículo. Uno de los que seguro que no están en esa respetable lista es Dani Martín. Ayer era un Dani Martín , hoy es otro. Ayer, en su concierto instaba a no votar expresando el hartazgo de la población. «No nos merecemos a ninguno de los políticos que nos gobiernan. Todo es un bucle. Yo os animo a que no votéis a nadie«, declaró. Ese era el verdadero Dani Martín.

Hoy es una caricatura de un sistema podrido, al que le han dado un toque, obligándole a rectificar por completo. Esto es lo que ha escrito hoy, perdiendo toda credibilidad. «Cuando cometo un error, me gusta pedir perdón«, empieza el vocalista. «Si hay algo necesario en esta de derecho es ir a votar, así que quiero pedir disculpas por mis palabras equivocadas, fruto del hartazgo ante la falta de integridad y compromiso que estamos viviendo«, para acabar con una frase manida. «Ojalá una gestión más justa, más unidad y mismos derechos y oportunidades para todos y todas«. A ver si encontráis las siete diferencias… Ayer a tope con la «libertad de expresión». Hoy, «quiero pedir perdón por lo de ayer…«. Hay lobos con piel de cordero. Y luego corderitos con piel de ‘malote’, es el caso del ex del Canto del Loco. Algunos lo llaman vender su alma al diablo. Así es, el diablo es el poder que dirige a los que tienen una voz pública y autorizada, la mano que dirige en la sombra.

Efectivamente, una de las bajadas de pantalones más rápidas y exageradas de los últimos tiempos que abre varios debates. Uno de ellos es que las opiniones que maneja la facción progresista nunca son censuradas porque son las que interesan. Es decir, si Martín hubiera dicho «sigamos abortando miles de fetos» o «dejemos entrar muchas más pateras«, nadie le hubiera llamado la atención. Pero el sistema le tocó la puerta, ya sea en forma de amenaza velada, ya sea ‘a las buenas’. Y él, que es un títere de este sistema podrido, obedeció a sus amos. Siempre lo repito: «no escuchéis a vuestros ídolos«, ya que, o viven en una realidad paralela o sirven a poderes mayores. El otro tema que llama la atención es lo mucho que preocupa al poder una abstención masiva, porque podría ser el principio del fin esta democracia jerárquica y muchos ‘jetas’ podrían perder sus ridículos privilegios. Y observad algo, todos te invitarán a ir a votar, desde Espinosa de los Monteros a Alvise Pérez, porque todos son parte de esta farsa y todos viven de ella. No morderán la mano que les da de comer.