Opinión: ‘Censura en la democracia, Vito Quiles una víctima’. Por Fernando Cuesta.

La censura, en el ámbito democrático, es una anomalía bochornosa y que atenta contra el principio de la libertad y el estado de derecho. Nuestro país, la sociedad española, a partir del 20 de noviembre de 1975, emprendió el camino hacia la democracia a través de la Transición, ‘de la ley a la ley’, Pero parece que, para algunos, el espíritu de la Transición se les está diluyendo, apareciendo los nostálgicos del régimen anterior. Una nostalgia que se vierte por ejemplo en la censura que puede llevarse a cabo en el Congreso de los Diputados. Una mayoría de los ‘inquilinos’ que ocupan la casa de la voluntad de los ciudadanos, si el sentido común y la interpretación adecuada de la democracia junto al espíritu de la Transición no lo impiden, va a tomar la decisión de expulsar al periodista Vito Quiles.

Un informador que resulta muy irritante para el gobierno y los partidos que apoyan al Ejecutivo. Quiles, con su labor, se ha ganado las simpatías de muchos ciudadanos ya que sin quererlo se ha convertido en un mensajero de la ciudadanía. Muchas de las preguntas que realiza son las que una buena parte de la sociedad haría. Podríamos decir que Vito quiles se ha convertido en un portavoz de un amplio sector de la sociedad. Un hecho que no resulta muy agradable a una parte de los políticos. Sin olvidar que tampoco genera muchas simpatías entre algunos compañeros de profesión. Compañeros que se han convertido en mercenarios del poder pisoteando el prestigio y la decencia del periodismo queriendo expulsar del congreso al joven. Para que, de llevarse a cabo, obtengan del poder de la izquierda beneficios equivalentes a las 40 monedas de Judas que recibió cuando traicionó a Jesucristo.

El señor Quiles, en su labor periodística, suele protagonizar episodios muy polémicos. Su sola presencia irrita a los políticos de izquierda que en ocasiones responden de manera poco correcta. Las preguntas que el periodista Quiles suele dirigir a representantes de PODEMOS, SUMAR, BILDU o PSOE son bastante incómodas, pero tiene el derecho a realizarlas ya que su labor consiste en informar. Igual que hacen los políticos, pero con con una diferencia; Quiles ejerce una profesión y trabaja para un medio al que debe responder por su labor. Los políticos a los que Quiles pregunta tienen la obligación de contestarle porque somos los ciudadanos los que hacemos frente al pago de sus nóminas y, por tanto, están obligados.

La ciudadanía somos los ‘pagadores’ y, como tal, tenemos derecho a saber su opinión sobre lo que se les pregunta. Solo se trata de fiscalizar el trabajo que realizan y que nosotros pagamos. Las incómodas preguntas han hecho que varios colegas de Quiles estén tratando de censurar su trabajo, mediante la prohibición a cubrir parte de su trabajo en el Congreso de los Diputados. Es decir, sus compañeros quieren retroceder al pasado cuando la censura era el denominador común para la profesión periodística. Es decir, estamos descubriendo que algunos periodistas demuestran que sienten nostalgia del régimen franquista.