OPINIÓN: DIOS Y LOS ATEOS (1º parte)

El fallecido Padre Loring concluyó que el ateo y el menos hábil, el tonto, eran muy semejantes. “¿Cómo no se puede creer en Dios?”, se preguntaba. “Mirad a vuestro alrededor”. La naturaleza grita su perfección y la perfección no se crea de manera fortuita ni involuntaria; ese inicio partió de la idea de un creador. Se ha perseguido por todos los medios la anulación de una divinidad, pero todos los atrevidos que lo intentan han acabado en un callejón sin salida. Porque todos los caminos conducen a Dios. Primero, la ciencia buscó la fórmula para quitar la mente creadora divina de la ecuación y no halló nada. La teoría del ‘bigbang’ o la teoría de la evolución siguen siendo eso, teorías. Y se dan como absolutas y se enseñan en los colegios porque interesa que sea así, pero nunca podrán ser certezas. Porque al sistema le interesa hacernos creer que somos una mota de polvo insignificante en medio de la nada para quitarnos nuestro poder, que emana de la fuente central. Y lo han conseguido, no cabe duda de que han hecho un gran trabajo. El ser humano es muy editable, es decir, manipulable, eso lo saben bien.

El primer principio de la metafísica es el mentalismo, que explica dos variantes. La primera es que la mente es creadora. Dijo Jesucristo, también un metafísico, que «estamos hechos a imagen y semejanza del Padre«, esto quiere decir que igual que un hijo hereda los genes de su padre, los humanos hemos heredado la capacidad de ser dioses de nuestro Padre. Por tanto, la mente crea. Lo que visualizas se puede fabricar, lo que no visualizas primero difícilmente puede llegar a darse en el mundo de la materia. Y esto se observa fácil cuando alguien emprende un proyecto en el que no cree, en el que ya la fe brilla por su ausencia. Ya te lo digo, no funcionará. Primero pensarlo y luego creer en ello, esa es el inicio de la fórmula.

Y por otro lado, todo lo que vemos a nuestro alrededor partió de que a alguien se le ocurrió. No hay nada antes del pensamiento. El mayor edificio, un tornillo, una máquina, un ordenador, un papel… todo partió de un pensamiento inicial de un ser humano (o no humano). De la misma manera, ¿cómo se creó el universo? ¿cómo nacieron los mares, los bosques, las montañas o el cielo? ¿y cómo se fabricó al ser más evolucionado de la creación? Con una premisa inicial de alguien. A partir de ahí viene todo lo demás, que quizás nunca tenga una respuesta consensuada, lógica o sensata a la vista del pensamiento humano, pero no cabe duda que todo lo que heredamos los humanos fue creado por una fuerza divina y cósmica creadora. Poco y mal se lo agradecemos, el mundo al revés…….