Si estás como una cabra esto es lo tuyo: El ‘hobby dogging’

Qué tiempos aquellos en los que un loco era un loco y se le trataba con la connivencia y empatía necesarias, teniendo en cuenta siempre que sus facultades o creencias no eran las mismas que las tuyas por lo que había que tener paciencia y respeto. Ahora no, ahora se fomentan todo tipo de actividades lunáticas y se les da una etiqueta de normalidad cuando, a simple vista, se ve que es algo totalmente demente. Sin embargo, en esa búsqueda del caos y la relatividad (que todo sea conforme al cristal desde donde se mira) que persigue el sistema con el fin de que sean difusos incluso los cimientos sobre los que nos asentamos, surgen situaciones, actividades, pensamientos, etc que fomentan esa falsa creencia de que te puedes percibir lo que quieras.

De la misma manera que un hombre puede ser mujer, un adulto un niño o un objeto algo animado, también se pueden tener perros invisibles, incluso realizar quedadas para que un grupo de lunáticos lleven a perros invisibles a pasear por un recorrido para canes. Esto es parte de la Agenda 2030. El lema podría ser este: «Estarás solo, pasearás un perro que no existe y serás feliz«. Se llama el ‘hobby dogging’. Realmente dudo de si conlleva mayor surrealismo el hecho de formar parte de estos delirios o el tratamiento que está dando la prensa a una situación que, a pesar de que lo revistan como algo divertido, no tiene nada de gracioso. ¿Acaso alguien dejaría al cuidado de su hijo a alguien que sale con una correa a la calle pero sin perro? ¿A alguien le parece gracioso que la sociedad haya perdido el norte totalmente? Por si falta algo, en Alemania parece que esta práctica se ha hecho viral.

Incluso hubo un tiempo en el que tú mismo sabías que había algo en ti que no estaba bien, pero no lo ibas pregonando a los cuatro vientos, ni menos salías en un vídeo en el que millones de personas no te conocían hace dos minutos, pero ahora ya saben que no estás bien de la cabeza. ¿Dónde queda el sentido común, el pudor, el respeto a uno mismo o el sentido del ridículo? Es que el vídeo da realmente miedo. Los sujetos en cuestión recorren un trazado con rampas, corren y hacen como que disfrutan sujetando una correa en el aire. Esa gente vota también y su voto te influye a ti. Es la sociedad modernista, que venía criticando el tradicionalismo, pero que cuando quiera volver a él, ya será demasiado tarde.

Mientras, como digo, los medios blanquean este tipo de situaciones, generando un caldo de cultivo en el que todo es relativo e incluso la frontera entre la lógica y el surrealismo absoluto queda difuminada. Es lo que busca el sistema y para ello se apoya en la prensa. Es que ni el día ayuda, si por lo menos hiciera bueno, pero tampoco. Gorros, guantes, bufanda… Encima pasando frío para ir a pasear una correa. Los protagonistas, encima, defienden esta actividad en la que «no hay gastos veterinarios, ni ladridos ni hay que recoger excrementos«. Bajo estas premisas que nos encontramos día a día, apostamos por que la profesión con más salidas será psicología y, la mejor inversión, un psiquiátrico privado. Tiempos oscuros.