El aumento de tratamientos de fertilidad y la falta de decisión de los progenitores agravan un problema legal, ético y económico en las clínicas españolas
Las clínicas de reproducción asistida en España afrontan una creciente acumulación de embriones criopreservados sin destino definido. Según estimaciones del sector, más de 100.000 embriones se encuentran en situación de abandono, una cifra que no deja de aumentar en paralelo al auge de los tratamientos de fertilidad.
El fenómeno responde al incremento sostenido de estas técnicas, que ha elevado el volumen total de embriones congelados hasta superar los 790.000, con un crecimiento cercano al 45% en los últimos cinco años. Las previsiones apuntan a que, si se mantiene el ritmo actual, en la próxima década se podría alcanzar el millón y medio de embriones almacenados en España.
Se considera embrión abandonado aquel sobre el que no existe una decisión activa por parte de los progenitores. En muchos casos, no hay una renuncia explícita, sino una falta de respuesta prolongada que obliga a las clínicas a mantenerlos criopreservados indefinidamente, incluso cuando los pacientes han perdido el contacto con el centro.
Entre las principales causas destacan la finalización del proyecto reproductivo, las dudas sobre destruir o donar los embriones, así como situaciones personales como separaciones o desacuerdos entre la pareja. A ello se suma la carga emocional que implica tomar una decisión sobre su destino, lo que contribuye a prolongar la indecisión.
La legislación española contempla cuatro posibles salidas: uso propio, donación con fines reproductivos, donación a la investigación o el cese de conservación. No obstante, la aplicación de estas opciones se ve limitada por barreras éticas, clínicas y jurídicas, además de la incertidumbre ante una posible reaparición de los progenitores años después.
Congelados para siempre
Esta situación ha derivado en una práctica conservadora por parte de los centros, que optan mayoritariamente por mantener los embriones almacenados ante el riesgo de conflictos legales. Como consecuencia, muchos permanecen congelados sine die, en un limbo clínico y normativo difícil de resolver.
El impacto no es únicamente jurídico o ético, sino también económico. El mantenimiento de estos embriones exige infraestructuras complejas, sistemas de control continuos y personal especializado, lo que incrementa los costes, además de que la acumulación de embriones abandonados podría convertirse en un problema estructural dentro del sistema de reproducción asistida en España.


