Trump, que llegó a decir que «utilizaremos las bases españolas cuando queramos«, tampoco podrá operar a priori, en las bases de Rota y Morón
España ha decidido cerrar su espacio aéreo a todos los vuelos militares vinculados a la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, en una medida que marca un posicionamiento claro frente al conflicto. La decisión afecta tanto a aeronaves de combate como a aviones de apoyo logístico, incluidos los de repostaje en vuelo, independientemente de su país de origen si están implicados en operaciones militares.
El Gobierno ha extendido además esta restricción al uso de bases militares situadas en territorio español, como Rota y Morón, que tradicionalmente han servido de apoyo a operaciones de aliados. Con esta medida, se prohíbe cualquier tipo de escala, despegue o aterrizaje relacionado con acciones ofensivas en el conflicto. Y eso que Trump llegó a decir que «utilizaremos las bases españolas cuando queramos».
La única excepción contemplada es la de situaciones de emergencia, como problemas técnicos o necesidades humanitarias, en las que sí se permitiría el acceso puntual al espacio aéreo o a instalaciones españolas. Fuera de estos casos, el veto es total y de aplicación inmediata.
Desde el Ejecutivo se justifica la decisión por la falta de respaldo internacional al conflicto, al considerar que no cuenta con el aval de organismos como Naciones Unidas o la OTAN. El objetivo, según fuentes gubernamentales, es evitar cualquier implicación indirecta en una guerra que podría desestabilizar aún más la región.
La medida también responde a una voluntad política de distanciarse de intervenciones militares anteriores en Oriente Medio, reforzando una postura de no participación en acciones bélicas fuera de marcos multilaterales reconocidos.
Cambio de planes
En el plano internacional, la decisión ha obligado a Estados Unidos a reorganizar parte de su operativa aérea, desviando vuelos hacia otros países aliados. Esto podría complicar la logística militar y alargar los tiempos de despliegue en la zona de conflicto.
Al mismo tiempo, la medida introduce un elemento de tensión diplomática, aunque España mantiene su compromiso con la cooperación defensiva dentro de la OTAN y otras alianzas estratégicas y no ha dado su brazo a torcer ante el eje Estados Unidos-Israel.


