Juan Carlos Ferrero, hasta hace una semana entrenador de Carlos Alcaraz, rompió su silencio esta semana en una extensa entrevista concedida al diario Marca, la primera desde que se anunció su separación profesional del tenista murciano tras casi ocho años de colaboración. El valenciano reconoció que la decisión de no continuar juntos surgió durante la negociación de un nuevo contrato para la temporada 2026, en la que ambas partes tenían “ciertas cosas” en las que no estaban de acuerdo y que, según dijo, nunca llegaron a discutirse cara a cara. Ferrero afirmó que quizá la situación “se hubiera podido salvar si nos hubiésemos sentado a hablar”, pero que finalmente no ocurrió así.
A lo largo de la charla, el ex número uno del mundo describió el momento como “doloroso” y señaló que, pese al final profesional, sigue teniendo una relación respetuosa con Alcaraz y su entorno. El entrenador subrayó que la relación personal siempre fue buena y que no hubo “peleas” ni conflictos públicos durante la temporada. Ferrero destacó los éxitos compartidos, incluyendo múltiples títulos de Grand Slam y la ascensión de Alcaraz a la cima del ranking mundial, y habló con nostalgia de los primeros años de trabajo conjunto, desde que el catalán tenía 15 años hasta convertirse en una estrella del tenis internacional. Eso sí, dejó claro que «puede ser el mejor de la historia. A mí su tenis me tiene enamorado«, reconoció.
El técnico afirmó que se marcha con la sensación de “haber hecho los deberes” y con la tranquilidad de haber dado lo mejor de sí mismo en un proyecto que, en sus palabras, ha marcado profundamente su carrera y su vida personal. Al ser preguntado por el futuro, reconoció que no tiene planes inmediatos de volver a entrenar a corto plazo, pues necesita un tiempo de descanso y reflexión tras años de intensa dedicación a la gira profesional, pero seguirá ligado a la raqueta. Asimismo, no cierra la puerta a posibles colaboraciones futuras con Alcaraz, aunque ahora necesita un “tiempo de duelo”. Ferrero también indicó que la entrada de otros técnicos, como Samuel López, en el equipo de Alcaraz aportó “aire fresco”, pero que ese cambio no fue el motivo principal del final de la relación contractual.


