La Fiscalía de Madrid pide archivar la causa contra Íñigo Errejón por abuso sexual

Asume que no hay pruebas suficientes para condenar al político y atribuirle tal delito, por lo que en principio no irá a juicio ni se presentarán cargos

La Fiscalía ha decidido no acusar a Íñigo Errejón, exdiputado de Sumar, en relación con la denuncia por abuso sexual presentada por la actriz Elisa Mouliaá. Según el Ministerio Público, tras la investigación realizada, no ha quedado suficientemente justificada la perpetración del delito que se le atribuía al político. El expediente, en principio, quedaría exento de cargos, lo que significa que Errejón no enfrentará juicio por estos hechos. La decisión se tomó tras analizar todas las pruebas recabadas, incluyendo testimonios, informes periciales y otras diligencias practicadas durante el proceso.

Errejón, que fue diputado durante varias legislaturas, se ha pronunciado a través de su entorno, indicando que confía en que la decisión de la Fiscalía contribuya a aclarar la situación y reafirmando su disposición a colaborar con la justicia. La denunciante, la actriz Elisa Mouliaá, presentó la acusación hace varios meses, alegando hechos que supuestamente habrían ocurrido en un contexto privado. La investigación policial y judicial concluyó que no existían elementos suficientes para sostener la imputación penal. Errejón, si se confirma esto, podrá continuar con sus actividades políticas y públicas sin que haya cargos pendientes.

El caso generó un amplio debate mediático y político, dado que Errejón es una figura pública conocida, y puso sobre la mesa la importancia de los procedimientos judiciales en denuncias de esta naturaleza. Organizaciones sociales y expertos en derecho penal han subrayado que el archivo de la causa no implica un juicio sobre la veracidad de la denuncia, sino que refleja únicamente la valoración de las pruebas según la ley. Sin embargo, y a pesar de que la gran opinión mayoritaria era que a Errejón le habían pagado con la moneda que él y su partido crearon, con aquella estupidez del ‘Yo sí te creo, hermana’, donde la palabra de mujer era definitiva, lo cierto es que en base a los hechos, se intuía a todas luces el consentimiento por parte de Mouliaá, e incluso terceras personas, que fueron testigos, aseguraron que no observaron nada raro entre ellos aquella noche.