El director de una aplicación de citas habla de «temporada alta», mientras que asegura que ha crecido la demanda de travestis entre los millonarios
Cada año Suiza alberga la reunión del Foro de Davos, un foro económico mundial donde los hombres más poderosos del planeta maquinan sibilinamente para la destrucción de las sociedades mientras ellos se siguen enriqueciendo. Lo que sí es ‘vox populi’ es que cada vez que se reúnen, hay una inusual demanda de prostitución. Es decir, a medida que los grandes ricos acuden a la reunión, la industria sexual florece e incluso hay trabajadoras que viven todo el año de esa semana. 3.000 líderes millonarios dan para mucho. Así lo ha asegurado Andreas Berger, director de relaciones públicas y comunicación de la aplicación de citas de pago Titt4tat, en unas declaraciones al Daily Mail. «El foro representa la temporada alta absoluta con una demanda que aumenta casi un 4.000% en esta semana». Ni más ni menos.
Los mismos medios de comunicación izquierdistas que señalan a la prostitución como una lacra en contra de las mujeres propia de una sociedad patriarcal y machista, callarán totalmente este hecho para no molestar a los poderosos, muchos de ellos dueños de los propios medios de comunicación. Berger asegura que el crecimiento en la demanda es exponencial, hasta conseguir «un año de récord» en esta edición. ««Desde el comienzo del FEM, hemos visto que se han reservado unas 300 mujeres y travestis en Davos y sus alrededores. En 2024 fueron 170«. Precisamente, una de las grandes demandas son los travestis, que han ganado en popularidad en el evento. «Lo que más se pide es el sexo anal y cada acompañante puede costar 20.000 euros«.
Padres de familia, esposos, parejas, mujeres también: todo tipo de personas millonarias recurren a fiestas y orgías en las que «las mujeres tienen que firmar un contrato de confidencialidad. Últimamente, tienen más cuidado«, aseguró Berger. Pura depravación silenciada, que cuenta también con un grado alto de violencia contra las mujeres. «Según mi experiencia, cuanto más alto es el rango profesional/social de un hombre, más bajo es su umbral de inhibición ante la violencia contra las mujeres«. Terrorífico testimonio de una élite que, una vez que ya han conseguido todo lo material posible, solo se satisfacen con grandes dosis de perversión, pagados con millonarias sumas de dinero, mientras el resto del mundo mira hacia otro lado. Si esto se sabe, imaginémonos lo que se esconde.





