La gasolina 95 supera de media los 1,57 euros por litro y el diesel se sitúa en torno a los 1,70 euros, aunque se dan grandes variaciones en función de la zona
El precio de los carburantes en España continúa su tendencia al alza y ya empieza a reflejarse de forma directa en el gasto cotidiano de los conductores. La gasolina sin plomo de 95 octanos supera de media los 1,57 euros por litro, mientras que el diésel se sitúa en torno a los 1,70 euros, consolidando una escalada que preocupa a consumidores y sectores del transporte.
La situación no es homogénea en todo el territorio. Entre estaciones de servicio de distintas provincias se registran diferencias de hasta 25 céntimos por litro, lo que genera importantes variaciones en el coste final de repostaje según la zona. Esta dispersión de precios intensifica la sensación de encarecimiento generalizado.
El encarecimiento de los carburantes se produce en un contexto internacional marcado por la inestabilidad energética y las tensiones en los mercados globales del petróleo. Estos factores siguen condicionando la evolución de los precios en Europa y, de forma directa, en el mercado español.
A este escenario se suma la preocupación por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo de las familias, especialmente de cara al inicio del verano. El aumento de los desplazamientos por carretera en estas fechas podría agravar el impacto económico en los hogares.
Economistas y analistas advierten de que, si la tendencia se mantiene, el encarecimiento de los carburantes podría trasladarse a otros sectores, tal y como ocurrió en la pandemia, incrementando costes logísticos y presionando aún más los precios finales de bienes y servicios.


