Guardiola pierde los nervios con un cámara de TV

Hay algunos entrenadores que suelen mostrar que tienen mal perder y es el caso de Pep Guardiola. que en ocasiones pierde los papeles y lo paga con el primero que tiene cerca. En este caso, fue un operario de cámara que estaba trabajando durante el encuentro de la Premier League entre Newcastle y el Manchester City (2-1) para llevar los mejores planos posibles a la realización televisiva, dado que el fútbol es un deporte de masas, con audiencias brutales y por el que los protagonistas cobran auténticas millonadas. Pero eso, Guardiola, hay días que no quiere entenderlo.

No sucedió nada fuera de los cánones habituales. Una vez que el árbitro dio por concluido el choque, Guardiola se dirigió hacia el centro del campo para saludar a rivales y colegiados. En ese momento, la cámara se enfocó en él, grabándole de cerca, como sucede siempre, en todos los estadios que albergan partidos medianamente importantes. Pero Guardiola no se lo tomó bien. Primero se frenó en seco dirigiendo su enfado hacia la cámara con una mirada desafiante. Siguió su recorrido hasta el centro del campo y fue en ese momento, y es algo que el resto de cámaras no captó, se acercó al operario, le retiró los cascos que utiliza para recibir órdenes del control de realización, y le recriminó al oído, al parecer, que estuviera haciendo su trabajo.

Una imagen impropia de un entrenador de élite, que ya sabe cómo funciona este negocio y que debería ser consciente de que las televisiones buscan los mejores planos de los protagonistas para dar una óptima cobertura, lo que merece un producto tan demandado. En ocasiones, cuando el implicado ha sido derrotado, las tornas cambian y la respuesta a un hecho idéntico no es la misma. Ya en frío, en rueda de prensa, pidió «disculpas» al cámara y aseguró sentirse «avergonzado» por su comportamiento para alguien que «ha entrenado más de mil partidos«. Efectivamente, impropio de su experiencia y trayectoria.