Los enfrentamientos entre Irán, Israel y Estados Unidos continuaron intensificándose este domingo con nuevos ataques aéreos y lanzamientos de misiles que elevan la tensión en todo Oriente Medio. La jornada estuvo marcada por bombardeos sobre varias instalaciones iraníes, que arrojaron 15 víctimas mortales, y por una respuesta militar inmediata de Teherán.
Durante la madrugada, fuerzas estadounidenses e israelíes realizaron ataques contra objetivos militares y logísticos en diferentes zonas de Irán. Entre los lugares alcanzados se encuentran instalaciones cercanas a la ciudad de Isfahán y otras áreas vinculadas al aparato militar iraní. Medios estatales iraníes informaron de 15 víctimas mortales y daños en infraestructuras, mientras que las autoridades prometieron responder con mayor contundencia.
Horas después, Irán lanzó varias oleadas de misiles balísticos y drones dirigidos hacia territorio israelí y hacia posiciones militares vinculadas a Estados Unidos en la región. Algunos de estos proyectiles fueron interceptados por sistemas de defensa aérea israelíes y por aliados regionales, aunque las alarmas se activaron en distintas ciudades y bases militares.
El conflicto también está generando preocupación internacional por sus posibles efectos en el comercio mundial. El estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores energéticos del planeta por donde circula una gran parte del petróleo global, se encuentra bajo fuerte vigilancia militar y con riesgo de interrupciones. Trump avisó de que debería estar despejado para un tránsito normal.
Además, existe temor de que otros actores armados de la región se sumen a los combates, lo que ampliaría el alcance de la guerra. La escalada podría desestabilizar aún más Oriente Medio si continúan los ataques directos y las represalias entre las partes involucradas. Fuentes iranís aseguraron ayer que la guerra acabará cuando ellos quieran y que Estados Unidos deberá responder por el daño causado.
Mientras tanto, varios países y organismos internacionales han pedido contención y esfuerzos diplomáticos urgentes para evitar que el conflicto se convierta en una crisis regional aún mayor. Sin embargo, sobre el terreno las operaciones militares continúan y la situación sigue siendo altamente peligrosa.


