Calificar como indecencia a la gestión del actual gobierno no es un insulto. Es una descripción real y verdadera de lo que viene desarrollando este gobierno social-comunista. El recorrido que está llevando a cabo desde hace ya 2740 días, en el que asumió las riendas de la gobernabilidad del país, no está siendo muy popular. Está llevando a España y por consiguiente a la sociedad por un sendero tortuoso donde todos estamos resultando ‘lesionados’. La gestión gubernamental ha traspasado nuestras fronteras. La deficiente administración que está llevando acabo el gobierno se reproduce en las relaciones internacionales y nos empiezan a señalar ‘con el dedo’. En más de una ocasión nos han ignorado en la toma de decisiones de gran relevancia y calado en el ámbito internacional. Nos han acusado, incluso de ser desleales hacia el resto de nuestros socios de la UE y de la OTAN.
Tenemos un Ejecutivo que ha hecho de la indecencia su mejor aliado y ha servido como carta de presentación del conjunto de la izquierda. Los ciudadanos de este país somos los únicos culpables en que esa indecencia gubernamental siga ocupando la dirección española. No hay día que amanezca sin un capítulo de la obscenidad y desvergüenza protagonizada por este gobierno. Mordidas, ‘chicas de alegre vivir’, sobres, con ‘ventanita’ incluida, llenos de billetes de cien euros procedentes de ‘cobros irregulares’ y acoso a mujeres, entre otras indecencias, con sello del PSOE. Todo un cúmulo de presuntos delitos formando el pack socialista de la vergüenza. El actual gobierno, por méritos propios, se ha convertido en el primer Ejecutivo que ha traspasado la barrera de la indecencia. Si volvemos la vista hacia atrás no ha habido ningún Ejecutivo en el que la corrupción haya traspasado el umbral de la alcoba de la Moncloa ocupada por el presidente del gobierno y su esposa. Es la primera mujer de un presidente que ha logrado enturbiar a todo un gobierno con varios comportamientos como poco irregulares. Pero estamos asistiendo al inicio, por parte de este gobierno, a un proyecto lleno de miseria moral. Porque no solo el socialismo ha llegado al gobierno para llenar la ‘buchaca’.
También han llegado a la dirección de este país para llevar a efecto una indecencia. Entre otras cosas, desdibujar y manchar nuestro pasado con la meta de apoderarse del futuro. Aprovechando la falta de calidad en la enseñanza busca inocular una versión contaminada del pasado a los más pequeños. Trata de sembrar en los adolescentes el rechazo a personajes que trabajaron para que España se incorporarse al tren de la libertad y democracia. Busca la incorporación de los más jóvenes al ‘ejército’ de los paladines para la defensa de la izquierda totalitaria que tiene en Sánchez como máximo representante. Podríamos afirmar que ha ‘nacido’ el Caudillo de la izquierda comunista del siglo XXI. El Putin español. El gobierno socialista, salpicado de comunistas, busca borrar una de las mejores etapas de la historia reciente de España y que todos conocemos. Se trata de la Transición. Tratan de deslegitimar el esfuerzo que llevaron a cabo los españoles para la construcción de un estado democrático, tras la muerte de Franco. Su objetivo es reescribir la historia de un país que, con mucho esfuerzo logró superar etapas difíciles del pasado para saltar la barrera de una finca carente del espacio para la libertad y la democracia. Todos a la vez conseguimos superar la tapia que nos daba acceso a una Europa democrática.
Era una de las escasas veces, en la historia reciente, en la que los ciudadanos de este país dejaban a un lado sus diferencias ideologías para emprender juntos el camino hacia un sistema democrático. Dábamos el paso para entrar en la gran finca de la libertad. La izquierda liderada con el aspirante a talibán dictador, Pedro Sánchez, busca arrancar una de las hojas de la historia de España, más brillantes, escritas hasta la fecha, como la descrita. Y no conforme con arremeter contra uno de los mejores capítulos de la trayectoria de nuestro país los ha ‘cosido’ con la corrupción. Si ya el desacreditar la Transición es un hecho grave y deleznable, la corrupción es un estadio superior, ya que a través de ella se describe la nula catadura moral de nuestros actuales gobernantes y los partidos que sostienen al gobierno. Los capítulos corruptos que llevan la marca socialista superan cualquier contaminación social.
Desafío complicado
Nos encontramos en una etapa muy difícil de superar. Nos encontramos ante un desafío que debemos hacer frente y superarlo. Si la sociedad no se defiende del virus del actual socialismo, el futuro no será como lo habíamos proyectado. El desafío del socialismo es un reto ineludible y que debemos hacer frente y ganarlo. Nos estamos jugando el futuro de la democracia sin olvidarnos del estado de bienestar. Por ejemplo, los datos sobre el acceso a la vivienda son muy preocupantes. Gracias a una gestión deplorable e indecente sobre los propietarios de viviendas con vocación de sacar los pisos al mercado del alquiler, se les penaliza acusándoles de egoístas y usureros, además de sufrir el acoso, sobre todo de los okupas, que en demasiadas ocasiones son protegidos por el ejecutivo central y algunos gobiernos locales como el de Barcelona. Es todo un cúmulo de despropósitos y ataques a la propiedad privada es suficiente para incentivar el sacar sus propiedades del circuito del alquiler, aunque se les multiplique el IBI por dos e incluso por tres. Renuncian a los recursos que podrían obtener gracias al alquiler.
Porque cerrar el piso le sale más a cuenta ya que se evitan muchos ‘dolores de cabeza’ a causa de la desprotección total de la administración y con una inseguridad jurídica de libro. Todo esto lleva a que haya menos vivienda en el mercado, lo cual se traduce en un aumento muy importante del alquiler. Un hecho que, en mayor medida, perjudica a los jóvenes. El desempleo que cada vez es mayor a pesar de que se quiera enmascarar con los contratos de fijos discontinuos que sirve para disminuir la productividad. Todas estas circunstancias se traducen en el retraso de la emancipación de los jóvenes. No pueden salir de casa de sus progenitores por unos empleos precarios. Los salarios no cubren las mínimas necesidades de nuestros jóvenes, lo que les lleva a una gran frustración. Son claros ejemplos de un gobierno socialista que ha demostrado que la situación en la que está la sociedad no le ha preocupado nunca. Solo demuestra lo que hemos subrayado. Están pendientes de llenar su ‘buchaca’ antes que las urnas les desalojen del poder. Están muy cómodos chapoteando en esa piscina llena de indecencia.


