Las campanadas, que han cortado la cinta a la inauguración del año 2026 han dado paso a varias tragedias. Una, con un número de víctimas, por confirmar, en un incendio de un local en Suiza mientras se daba la bienvenida al año. La otra ha tenido en común el incendio, cuya víctima ha sido una de las históricas iglesias situadas en Holanda, la de Vondelkerk. En concreto en la ciudad de Ámsterdam. Las llamas han devorado por completo la construcción datada del siglo XIX. Solo han podido resistir el fuego destructor las paredes, aunque existe un riesgo alto quesigan el camino del resto de la iglesia. Por el momento, las autoridades se han pronunciado con mucha cautela con grandes dosis de prudencia. En una primera valoración, han descartado que el incendio haya sido como consecuencia de un atentado. Una de las especulaciones que con más intensidad se está extendiendo es que el fuego podría haber ocurrido por los fuegos artificiales. El comienzo del nuevo año estaba siendo ‘bautizado’ con la pirotecnia habitual, iluminando de miles de colores todo el cielo de la ciudad, pero acabó mal.
Los vecinos, que estaban siendo testigos del gran espectáculo, no descarta que el incendio de la iglesia fuera como consecuencia de alguna chispa que se pudo desprender de los fuegos artificiales. Se está investigando el origen del incendio, pero poco a poco comienza a extenderse el rumor de que es muy posible que haya sido con motivo de un atentado. Es una especulación muy atrevida e incluso algo imprudente, pero no es algo descabellado barajar la posibilidad. No se debe descartar dicha posibilidad porque si buscamos antecedentes los hay y demasiados. Siempre en cualquier análisis se extiende de manera total el abanico de posibilidades. Por tanto, en este caso también es más que recomendable abrir ese abanico para evitar futuros males mayores.
De un tiempo a esta parte se han acentuado atentados contra los creyentes cristianos y las iglesias. En Nigeria, un ataque a varias de sus iglesias, dejó 29 asesinados. Tampoco se libró Pakistán donde hicieron explosionar simultáneamente dos artefactos en un par de iglesias, que sesgaron la vida de 15 personas. En este episodio tras dicho atentado, una multitud se tomó la justicia por su mano quemando a dos jóvenes vivos porque consideraron que eran autores del atentado. Un hecho muy lamentable, pero desnuda el nivel de tensión que existe entre comunidades en el ámbito religioso. Recientemente en la capital de Siria, Damasco, se llevó a cabo un atentado, en pleno centro de la ciudad, contra una iglesia cobrándose un total de 25 víctimas mortales y 63 heridos de diversa consideración. El atentado se produjo mientras se celebraba una misa.
Es decir, se buscó que hubiera el mayor número de cristianos posibles en la iglesia para que el atentado tuviera un gran número de víctimas y, a la vez, tuviera una repercusión mediática de gran envergadura como así ocurrió. Es un claro mensaje al mundo de que los cristianos y lo que representan son objetivo del odio. Son numerosos los episodios que se han llevado a cabo, durante mucho tiempo, contra el cristianismo y sus creyentes, lo que no descarta que el fuego que ha consumido la iglesia de Ámsterdam haya sido otro de los muchos atentados contra la religión cristiana. Como subrayaba, y he descrito, no faltan voluntades y antecedentes, y máxime lo ocurrido en la ciudad de Ámsterdam podría confirmar que el odio hacia los cristianos no cesa. Por tanto, es muy urgente e importante que estos hechos se aclaren porque es la mejor manera de homenajear a todas las víctimas que por ser cristianos les han arrebatado la vida. Es una hipoteca que todas las sociedades tenemos que hacer frente.


