Tras las amenazas de Trump, el país de Oriente Medio avisa que su respuesta legítima sería atacar las bases estadounidenses
Teherán advirtió el domingo que tomaría represalias contra Israel y las bases estadounidenses en caso de ataques contra Irán, mientras Israel permanecía en alerta máxima ante cualquier intervención de Estados Unidos. La advertencia se produce en medio de las mayores protestas antigubernamentales en el país desde 2022, que comenzaron por el tema de la inflación y se han extendido contra el régimen clerical que gobierna desde 1979, y en las que se han contabilizado ya más de un centenar de fallecidos.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha reiterado su disposición a intervenir y afirmó que Estados Unidos está «listo para ayudar» a los manifestantes, es decir, a meterse en otro conflicto. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, advirtió contra cualquier «error de cálculo« y declaró que Israel y todas las bases estadounidenses serían objetivos legítimos en caso de ataque.
Las manifestaciones, que comenzaron el 28 de diciembre, han dejado al menos 116 muertos, incluyendo 37 miembros de las fuerzas de seguridad, según la ONG HRANA. La Guardia Revolucionaria iraní calificó a los responsables de los disturbios como «terroristas» y la policía intensificó sus operaciones para controlar a los alborotadores. En ciudades como Gachsaran, Yasuj e Isfahán, se llevaron a cabo funerales de miembros de las fuerzas de seguridad fallecidos en los enfrentamientos. La televisión estatal informó sobre incendios de mezquitas y ataques a instalaciones de seguridad en varias localidades.
Israel mantiene un estado de máxima alerta, aunque no ha mostrado intención de intervenir directamente, mientras que las tensiones aumentan por el programa nuclear y los misiles balísticos iraníes. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, conversó con el secretario de Estado estadounidense sobre posibles acciones, sin dar detalles específicos.
Máxima tensión
El flujo de información en Irán se ha visto obstaculizado por un bloqueo de internet por parte del gobierno para que no trascienda la información al exterior, lo cuál no han podido impedir y que ha reducido la conectividad nacional a apenas un 1% de lo habitual. A pesar de ello, vídeos de manifestantes golpeando objetos metálicos en Teherán y otras ciudades han circulado en redes sociales, mostrando la intensidad de las protestas.
Funcionarios estadounidenses describen la situación como un «juego de resistencia», en el que la oposición intenta mantener la presión sobre el gobierno mientras las autoridades buscan imponer el miedo para despejar las calles. La comunidad internacional observa con preocupación el riesgo de escalada militar y la posible intervención externa. El conflicto interno y las amenazas de represalias internacionales marcan un momento de alta tensión en Medio Oriente, con Irán en pie de guerra diplomática y militar y con la Tercera Guerra Mundial como una posibilidad más real que nunca.


