Ser Jordi Évole sí que es agotador. Por Daniel Harguindey

El periodista Jordi Évole ha revelado cómo fue su participación en la nueva entrega de la saga Torrente Presidente, en un artículo de opinión publicado en el diario La Vanguardia bajo el título “Mamá, lo siento, salgo en ‘Torrente Presidente’”. En el texto, el comunicador explica los motivos que le llevaron a aceptar el cameo y cómo vivió la experiencia durante el rodaje. En verdad, lo que viene es a explicarse ante su público por haber participado en una saga que a los socialistas no les gusta, a pesar de que hace mofa de todos los espectros políticos, pero bueno, ellos ya han dictado sentencia desde su púlpito moralista.

Évole ha escrito un artículo casi para pedir disculpas a los suyos y acaba comentando que «ser de izquierdas es agotador«, por aquello de que sabe que le van a pedir cuentas los suyos por relacionarse y amparar a esos supuestos fachas como Santiago Segura. Évole vive entre dos aguas y de tanto nadar está agotado: la del progrerío, con sus amigos de la Sexta observándole bien de cerca cual tribunal inquisidor, y la de su amistad con Santiago Segura, que en el fondo le viene mal. Évole pide disculpas, al parecer, a su madre por aparecer en Torrente, ya que a ella le parece «un personaje horrendo». Lo que no sabemos si le pedirá perdón también por blanquear etarras y dictadores comunistas sin titubear o eso a ambos les parece genial. A otros nos parecen horrendas otro tipo de personas sin principios.

El periodista se explica asegurando que se decidió a aparecer en la película por la relación personal y generacional que mantiene con la saga desde sus primeras entregas. Es un vínculo que en el fondo le jode. Sin embargo, reconoce que mantener en secreto su participación no fue sencillo, ya que el equipo de producción le pidió firmar un documento de confidencialidad para evitar cualquier filtración antes del estreno. Y ya se sabe que Jordi no es de guardar secretos, es de los que no le dicen la verdad ni al médico y Segura, que le conoce, le hizo firmar el documento antes que nada.

El antiguo ‘Follonero’ también relata que, cuando empezó a comentar su aparición en la película, se encontró con reacciones muy diferentes según la edad de las personas. Según explica, muchos jóvenes que no habían nacido cuando se estrenó la primera película de Santiago Segura muestran un gran entusiasmo por el personaje de Torrente. A él el primer Torrente seguro que le hizo gracia, pero en estos tiempos de corrección política, lo que decimos, vive entre dos aguas intentando buscar suelo firme y contentar a todos, lo cuál es imposible, de modo que solo un fantasioso o un necio se dedica a buscar imposibles.

Compañeros «incómodos«

Y cómo no, habla de la Inquisición que le ha perseguido, cuando entre algunos compañeros de profesión percibió «sorpresa e incluso cierta incomodidad«. Quizás ahora ya te odien, olvídate de volver a salir en cualquier escena del cine español que, por cierto, Segura sustenta solo bajo sus hombros. En tono irónico, Évole resume esa situación con una frase que recoge en su artículo: “Ser de izquierdas es agotador”, reflejando el debate que genera la saga en algunos círculos. Lo que es agotador es tener que tratar de quedar bien con todos e incluso justificar amistades de años anteriores. Pero así es la izquierda, la misma que defiende sus pocos escrúpulos en las entrevistas cuando no son de su cuerda. Todo su ideario no se basa en el qué, sino en el quién.

Tras asistir a una proyección de la película en un cine lleno, el periodista reconoce que disfrutó de la experiencia y del ambiente en la sala. “Me lo pasé en grande”, afirma en su texto, aunque también señala que el componente político de la historia puede interpretarse de maneras muy distintas según el espectador. A su juicio, cada espectador interpretará el mensaje desde su propia perspectiva, lo que convierte la comedia en un espejo de las divisiones y debates presentes en la sociedad actual. Vaya, que cada cuál se tome la película como quiera, lo normal, sin etiquetas al humor.

Es lo que tiene la libertad Jordi, cuando no estás atados a ciertos intereses y también te ríes de lo que te apetece. Porque cuando la izquierda hace todo tipo de sátiras, incluso bromeando con los muertos de Adamuz, eso dentra del espacio de humor, porque el humor no tiene límites y la broma siempre tiene que tener cabida, hasta que las risas llegan desde un ángulo que no les gusta, de una persona que no les cae bien o no les sigue el juego. Ahí ya es ofensa imperdonable. Estar tan atado a ciertos idearios políticos y pedir permiso hasta para reírte tiene que ser agotador sí, no nos extraña que andes cansado.