Habla de «lesiones leves» que no se pueden probar y que no tienen relación con la situación de estrés y nerviosismo de la demandante
De momento, no le ha salido bien la jugada a Sarah Santaolalla en su intento de pedir una orden de alejamiento al periodista para que no le haga preguntas, como ocurrió hace escasos días, cuando tras la habitual persecución de Quiles a los protagonistas para formularles preguntas, Santaolalla alegó que había sido lesionada en el brazo por «Vito Quiles y sus matones«, aunque en los numerosos vídeos que se grabaron, en ninguno se ve ningún tipo de agresión o forcejeo. No contenta con ello, fue al hospital por supuestas lesiones. La jueza, que ayer se pronunció, deja en mal lugar a la denunciante, ya que niega la orden de alejamiento, habla de «lesiones leves» no probadas ni que tienen ninguna relación con la situación de estrés vivida.
El juez considera que no está acreditada una situación de riesgo real u objetivo que justifique imponer una medida tan grave como una orden de alejamiento o restricción de comunicación. Es decir, según el tribunal, no hay pruebas suficientes, evidentemente, de peligro inmediato que hagan necesaria esa medida cautelar. También señala que las lesiones alegadas son leves e incluso difíciles de objetivar, por lo que no se puede establecer una relación clara entre esas lesiones y la situación de miedo o estrés que afirma la denunciante.
En el punto en el que habla de que las lesiones y la situación de miedo o estrés no tenían relación, ¿quiere decir que eso fue lo que alegó Santaolalla, que una situación de nerviosismo le había provocado una lesión? En ese caso, reconocería que no hubo encontronazo alguno y que fue producto de un hecho psicosomático, lo cuál es algo muy particular y nada tendría que ver con violencia de ningún tipo, que por otro lado, no se percibe en las imágenes y tampoco tiene antecedentes en ese sentido, con entrevistas grabadas siempre con el móvil o con un cámara que le acompañe. En ese caso, podría englobarse como una denuncia falsa, tal y como alegó Vito, que reclama a su enemiga 250.000 euros por perjuicios morales.
Por estos motivos, el juzgado concluye que no concurren las razones de urgencia ni de riesgo que permitirían imponer esa medida cautelar, aunque aclara que esta decisión no prejuzga lo que pueda resolverse más adelante durante el procedimiento judicial. La resolución cree que, además, ambos pueden coincidir en los mismos espacios debido a la profesión de periodista del demandado, por lo que cree que sería una medida grave y restrictiva para el caso en cuestión. Desde todos los puntos de vista, la reclamación de la novia de Javier Ruiz no ha lugar por una riña entre dos bandos. Esto no acabará aquí, pronto más capítulos de esta saga.


