Lebron James, el inconcebible

Con 41 años y tras la baja de Doncic, lleva a los Lakers a las semifinales de conferencia, echándose el equipo a la espalda en un caso totalmente único

A sus 41 años, no hay registros con los que se pueda comparar lo que está haciendo la estrella de la NBA. Con la baja de Doncic, el alero se ha echado a los Lakers a sus espaldas para llevar a Los Angeles Lakers a las semifinales de la Conferencia Oeste tras eliminar a los Houston Rockets. Los tejanos son mucho más jóvenes, no han ganado aún nada por lo que cuentan con una ambición es infinita, pero da igual, se han chocado contra un muro, un muro viejo pero imposible de derribar.

En estos playoffs, ha vuelto a convertirse en el jugador más veterano en la historia de los playoffs en alcanzar determinadas estadísticas de alto nivel, como firmar dobles dígitos de puntos, rebotes y asistencias en la misma eliminatoria, algo que ya había logrado él mismo antes pero que ahora extiende a una edad sin precedentes en la liga moderna. También ha sido señalado como el jugador de mayor edad en anotar un triple en playoffs, con 41 años recién cumplidos, reforzando su condición de referente de longevidad competitiva en la NBA.

¿Quién iba a decir cuando llegó directamente del instituto a la NBA con 18 años y estigmatizado como el gran rey del baloncesto desde el primer día, que 23 años después seguiría a este nivel? Su leyenda va más allá de lo deportivo; es el único jugador en la historia moderna de la competición que ha llegado a compartir pista con su hijo en la NBA en un encuentro oficial. Pero lo curioso es que el bueno sigue siendo el padre, lejos del nivel de su hijo, Bronny, que podría llegar a ser un secundario importante en la competición, pero no un primer espada como su antecesor.

Más allá de marcas puntuales, su caso es especialmente relevante porque está ampliando récords globales de carrera en postemporada: es el máximo anotador histórico de playoffs, líder en partidos disputados, minutos jugados y también uno de los jugadores con más asistencias acumuladas en esta fase del campeonato, lo que subraya no solo duración sino rendimiento sostenido en el tiempo. En temporada regular también es el máximo anotador histórico, tras superar los 40.000 puntos en temporada regular con un récord que superó en 2023 a Kareem Abdul-Jabbar.

En cuanto a volumen, acumula más de 1.500 partidos de temporada regular disputados, una cifra que lo sitúa entre los jugadores con más encuentros en la historia de la NBA. Su durabilidad es uno de los factores clave de su liderazgo en puntos, ya que ha mantenido niveles de producción de élite durante más de 20 temporadas consecutivas.

¿El mejor de la historia?

Su media de carrera en temporada regular se sitúa en torno a los 27 puntos por partido, acompañados de aproximadamente 7 rebotes y 7 asistencias, lo que refleja un perfil de jugador total, no solo anotador. En playoffs, sus promedios se mantienen en niveles similares, lo que explica su capacidad en las fases decisivas. Hay que recordar que en una liga tan física como la NBA, la mayoría de jugadores de élite reducen su impacto a partir de los 35 años. Él tiene 41, no se explica.

Las comparaciones con Michael Jordan siempre han estado encima de la mesa. Quizás nunca ha llegado al pico máximo de rendimiento al que llegó el de los Chicago Bulls, pero en constancia nadie se le puede acercar, porque nadie ha jugado tantas temporadas a un nivel tan superlativo, un caso único, que le sitúa entre los tres mejores jugadores de la historia del baloncesto sin ninguna duda, además de haber conquistado cuatro anillos con tres equipos distintos: dos con Miami, uno con Cleveland y el último con los Lakers.