Se repite la misma historia. El socialismo parece estar inscrito en el club de la indecencia, de la inmoralidad, de la depravación, del desenfreno, pero también del club de sus decepcionados votantes. Se acaba de inaugurar un nuevo capítulo de la vergüenza protagonizado por el máximo mandatario del policía también denominado DAO (Director Adjunto Operativo). Un cargo de libre designación nombrado por el ministro del interior, Fernando Grande MarlasKa. Un ministro con una trayectoria bastante gris.
Este mandatario policial, señor José Ángel González, ha sido portada de prácticamente de toda la prensa, tanto escrita como en la red y ha copado los numerosos informativos, por un hecho vomitivo y asqueroso. Ha sido denunciado por haber violado a una de sus subordinadas. Ha sido denunciado por una compañera, una mujer que había creído que silenciaría el delito del que había sido víctima. Un hecho que ha hecho saltar todas las alarmas en el seno de la policía y que debería haber llevado al ministro a presentar su dimisión.
Marlaska fue el encargado de su nombramiento y debería haber optado por la salida más que razonable del ministerio del interior que era renunciar a su cargo. Además, su dimisión hubiera aclarado que el presunto delito del DAO nada tenía que ver con el cuerpo policial. Que solo se debía a un comportamiento delictivo de un individuo del que confió y por ello presentaba su dimisión ya que había sido el que le nombró. Pero no renunciar a su cargo de ministro ha forzado a los representantes de los policías a defenderse de un individuo despreciable. Los sindicatos policiales han manifestado su gran malestar subrayando que el señor González no representa la filosofía policial, pero ha manchado su buen nombre y se debe corregir a la mayor brevedad posible.
Por tanto, este tipo de episodios no salpica a la policía porque tienen el apoyo de la inmensa mayoría de la ciudadanía. A quien salpica este episodio despreciable es al socialismo. Un socialismo que en determinadas circunstancias y, sobre todo, cuando suceden este tipo de delitos se inventa una amnesia temporal. Una amnesia que no le impide guardar en un cajón la consigna y casi un dogma abanderado y patrimonializado por la izquierda como es el “yo sí te creo”. En este caso, el señor González es al que esa izquierda feminista ha tratado de “tapar sus vergüenzas”. Se conocía que este señor no era “trigo limpio” en relación al trato con las mujeres. Había protagonizado algunos hechos de gravedad en diferentes clubs de alterne. En uno de ellos, ocurrido en Valladolid en 1998, incluso había exhibido su arma y gracias a la intervención de algunos de sus acompañantes no se tuvo que lamentar incidente alguno de notoriedad. Lo lamentable de todo ello que pese a su deficiente comportamiento se le nombró DAO.
Aunque no es de extrañar su nombramiento. Se le designó máximo responsable de la policía gracias a que estuvo “apadrinado”, por políticos especiales socialistas. Fueron Zapatero, Óscar Puente, actual ministro de transportes, quienes influyeron en su nombramiento pese a los varios episodios que había protagonizado. Un personaje que se decía que le costaba “subirse la cremallera de su bragueta”. Era muy conocido por sus compañeros gracias a sus más que rechazables comportamientos con las mujeres.
Pero ese apadrinamiento que Óscar Puente llevó a cabo no era de extrañar. El ministro, que fue alcalde de Valladolid, se rumorea que no se caracterizaba por un respeto ejemplar hacia las mujeres. Es decir, se podría aplicar un refrán muy castellano como la capital del Pisuerga: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.
A pesar de ello, MarlasKa se decidió nombrarle ya que se lo proponían unos ‘buenos’ compañeros y no sería él el que rechazará la propuesta. Además, para completar el “enchufismo”, al DAO se le concedieron dos condecoraciones pensionadas y a buen seguro que los “padrinos” se lo agradecerían. No sabemos cómo sería ese agradecimiento. Pero dado la influencia que tiene el presidente del gobierno con las saunas no sería de extrañar que a Marlaska le hubieran regalado algún ‘pase VIP’ a los citados locales.
El currículo social con relación a las mujeres de González no acaba ahí. Todos ya lo conocemos. En el mes de julio pasado cometido, siempre presuntamente, el delito debería haber significado la destitución fulminante. En el mes de julio violó a una subordinada. Aprovechando que era su superior le ordenó que le recogiera en un coche oficial camuflado.
A renglón seguido se dirigieron a una vivienda propiedad del ministerio donde presumiblemente, cometió la violación. Es decir, a tenor de los hechos este policía se veía impune. No valoró que la vivienda no le pertenecía, que era un piso de titularidad del ministerio. Un hecho que reforzaba esa creencia de tener impunidad. Pero en esta ocasión no le ha servido para esconder su delito. Además, la víctima grabó todo el episodio cuya duración fue de alrededor 45 minutos. Un hecho que a buen seguro que resultará muy interesante como prueba acusatoria si el juez la admite. Después de la violación, la víctima lo denunció, pero desde ese mes de julio parece que se ocultó la denuncia. Por tanto, el presunto agresor, el DAO de la policía, José Ángel González, continuo con su labor como si nada hubiera sucedido. La víctima se la dio la baja laboral, pero no se activó el protocolo para estos casos de estas clases de bajas temporales. Es decir, no se la proporcionó un sicólogo para evitar secuelas que podrían surgir de dicho delito. Sin olvidar que debido a su baja se le retiró su arma. Tampoco se hizo ninguna valoración para que fuera protegida. Un hecho que alguien debería responder a estas malas prácticas ya que puede ser considerado como un encubrimiento del delito.
Silencio cómplice
Además, emerge una pregunta. ¿Por qué cuando la víctima denunció la violación no se detuvo de inmediato al presunto delincuente? Es una pregunta que el señor ministro debería contestar. Además, también debe responder el ministro de justicia, el señor Bolaños, que debía tener conocimiento de esta denuncia. Dada la responsabilidad del señor González, Bolaños debería ser conocedor de la citada denuncia además siendo un apadrinado de su compañero en el consejo de ministros, con mayor motivo. Pero no debemos olvidar que en esta conjugación es imprescindible el concurso de la ministra de igualdad, señora Ana Redondo. El silencio de esta mujer le hace cómplice de este feo episodio.
Redondo no parece que tenga dentro de sus prioridades salir en defensa de mujeres que presuntamente son violadas por personajes vinculados al socialismo. Y este es un ejemplo.
Además, no debemos olvidar que fue concejala del ayuntamiento de Valladolid cuando el actual ministro Puente fue alcalde de la capital. Lo que nos lleva a deducir y nos aclara el porqué de su silencio frente a esta presunta violación. Nadie cree que el señor ministro Marlaska ignorara la trayectoria del DAO. Él fue quien lo designó y el ministro debe responder por ello. Debe responsabilizarse de todo lo que haya hecho su mano derecha. Era un nombramiento de confianza y como tal debería estar controlado. El ambiente de corrupción que envuelve al PSOE debería haber llevado al señor Marlaska a meditar mucho sus nombramientos.


