Más de 2.000 muertes y los ataques se intensifican en esta fase de desgaste

Las víctimas iranís y libanesas siguen aumentando cada día y Estados Unidos ahora despliega otros 3.000 soldados, de los cuáles la mitad son paracaidistas

En las últimas 24 horas, Irán e Israel han intensificado la guerra con ataques directos y simultáneos en varios frentes. Israel ha lanzado nuevos bombardeos sobre instalaciones militares en Teherán y otras zonas estratégicas, centrados en bases de misiles y centros logísticos, mientras que Irán ha respondido con más de 120 misiles y drones en una sola jornada contra territorio israelí, varios de los cuales han logrado impactar en zonas urbanas como Tel Aviv y Haifa.

Las autoridades israelíes reportan al menos 15 heridos en las últimas horas y daños en infraestructuras civiles. Desde el inicio de la escalada a finales de febrero, el balance total supera ya los 1.200 muertos en la región, incluyendo distintos frentes activos. En el caso de Israel, se han registrado decenas de víctimas, mientras que en territorio iraní los bombardeos han causado daños en instalaciones y también víctimas civiles, aunque las cifras exactas siguen sin confirmarse oficialmente.

El frente del Líbano continúa siendo uno de los más activos. Los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá han dejado más de 1.000 muertos acumulados, convirtiéndose en el escenario más sangriento del conflicto hasta ahora. En paralelo, se han producido incidentes en el Golfo Pérsico. Ataques puntuales han afectado a infraestructuras y zonas cercanas a rutas estratégicas, elevando la tensión en países vecinos y aumentando el riesgo de una expansión regional total.

Estados Unidos ha reforzado su presencia militar con el despliegue de hasta 3.000 soldados adicionales en la zona, además de sistemas de defensa y apoyo logístico. Washington mantiene una doble estrategia: respaldo militar a Israel y presión diplomática para un alto el fuego. De esos 3.000 efectivos, casi la mitad son paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada en Oriente Medio.

El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, permanece bajo amenaza directa. Esta situación ya ha provocado subidas en los precios del crudo y tensiones en los mercados internacionales. A nivel operativo, el ritmo de ataques se mantiene constante, con intercambios diarios de fuego y sin pausas significativas. Analistas militares coinciden en que el conflicto ha entrado en una fase de desgaste, con capacidad ofensiva sostenida por ambas partes y sin alcanzar acuerdos.