Escalón hacia el infierno del PSOE. Por Fernando Cuesta

Los resultados de los comicios en la comunidad andaluza han concluido confirmando casi todos los sondeos demoscópicos. El PP ha ganado las elecciones y el PSOE ha tenido los peores resultados de su historia en Andalucía. Con un incremento de voto con respecto a los pasados comicios de más de un 7% ha reflejado el interés de los andaluces en ser los actores principales en estas elecciones. Sobre los resultados hay opiniones de todo tipo, pero la realidad es solo una que nos la da las matemáticas. El PP, con 53 representantes, es el indiscutible ganador. Un triunfo contundente que en porcentaje de voto supone más de un 40% de los votantes. Con una diferencia sobre la segunda fuerza política, el PSA, de más de veinte puntos y de treinta sobre la tercera, VOX.

A pesar de ese triunfo, los populares no alcanzaron la mayoría absoluta y se verán obligados a negociar la investidura de Moreno Bonilla. En este punto me gustaría rescatar el debate sobre el cambio en las elecciones. Ese cambio se basaba en celebrar una segunda vuelta electoral para evitar los “atascos” sobre la constitución de los gobiernos después de esas elecciones. Además, esa segunda vuelta legitimaría de manera notable a los dirigentes políticos. Con un añadido, puesto que se evitaría que los partidos que no han ganado las elecciones como en la actualidad el PSOE, que a pesar de no haber sido elegido por los ciudadanos para gobernar, gobierna. Es una asignatura pendiente de la democracia ese cambio para dar la voz realmente a los ciudadanos.

Pero volviendo a los resultados de los comicios andaluces hay un dato que sobresale incluso del triunfo del PP. Me refiero al gran fracaso y otros adjetivan como batacazo que ha sufrido el socialismo andaluz liderado por la exministra M.J. Montero. Ha sido de tan envergadura el fracaso que ha sido el peor resultado del PSA a lo largo de los mas de cuarenta años de democracia. No ha podido ni siquiera igualar los ya malos resultados de los pasados comicios de 30 representantes. En esta ocasión el socialismo ha bajado el primer escalón “hacia los infiernos”. Apenas han alcanzado los 28 representantes, lejos de aquellos 65 que obtuvo en el pasado el condenado por los ERES, Manuel Chaves.

Y otro dato que, al recordar, esta derrota se multiplica de manera notable. El PSA gobernó Andalucía durante 35 años sin ningún paréntesis. Estos comicios se suman a los tres anteriores, celebrados en Castilla y León, Extremadura y Aragón, para dejar claro que la sociedad española se encuentra incómoda con el gobierno socialista liderado por Pedro Sánchez. El apoyo de la sociedad sobre todo hacia la izquierda se deshace como el hielo al sol. Lo que se traduce en una reivindicación clara a que se dé la voz a los ciudadanos. Es claro que cada convocatoria de comicios en las distintas comunidades la sociedad da la espalda al socialismo y al conjunto de la izquierda.

Poco a poco se va evaporando la ideología socialista y comunista que no está dando la respuesta a las necesidades de los ciudadanos. La respuesta se encuentra en que el mapa político de España se está tiñendo de azul y un verde cada vez con más fuerza. La ciudadanía ha cogido la matrícula a este ejecutivo, que ha demostrado su falta de respeto a la sociedad. Una falta de respeto que se traduce en corrupción. La representante del socialismo en Andalucía y que aspiraba a presidir la junta de Andalucía, M.J. Montero estaba en ‘la piscina de la corrupción’ y la respuesta de la sociedad andaluza ha sido contundente dejándola en el ‘garaje de las reparaciones’. El socialismo se encuentra averiado y para poder repararse tiene la obligación de retirarse y que los mecánicos (PP y VOX) arreglen la gran avería que han provocado en el vehículo (España). España tiene arreglo, pero la izquierda nunca será la solución a la avería.