Raúl del Pozo nos deja su herencia

Solo quería escribir unas pocas líneas para honrar la memoria de Raúl del Pozo, un periodista nacido en Cuenca que acaba de fallecer, y que nos deja su herencia llena y saturada de palabras escritas. Nos deja sus sentimientos, sus vivencias a través de una prosa admirable, pero sobre todo nos deja su buen hacer y su buen oficio.

Todo un tesoro literario que describe, bajo su visión, capítulos de la historia contemporánea de este país. Nació en las navidades de 1936, en tiempos donde la guerra, comenzaba. Donde las armas se imponían a la razón y donde los cañonazos ahogaban sus llantos cuando tenía hambre, pero no estaba contaminado con el revanchismo militante que en la actualidad está de moda.

Del Pozo, de joven


Raúl del Pozo fue un gran cliente de bares y restaurantes que se convirtieron en la mina de su ingenio. Son locales donde Raúl recogía el sentir de la ciudadanía para después pasarlo por su pluma donde daba forma a lo que sucedía en la calle. Esa pluma que ha dejado de escribir, porque su dueño se ha ido a reunirse con Natalia, su esposa, que le esperaba desde hacía seis años. Descanse en paz.