El diario de la vergüenza y el perro Excalibur

La izquierda española vuelve a demostrar su falta de tacto y de respeto, viendo la muerte como un triunfo, en la enésima demostración de que han perdido totalmente el norte

Para algunos, que ayer Noelia se suicidara con eutanasia a los 25 años fue una victoria. Su horrible vida desgarra a cualquiera, pero de igual manera desgarra el tratamiento que algunos medios han hecho de la noticia. No debería valer todo. Como por ejemplo eldiario.es. Ojalá que Julio Iglesias les meta semejante querella por difamación que les cierren el panfleto, lo cuál ya está en manos de los abogados del artista. Si no pueden difamar, mienten y sino enfrentan y faltan al respeto que algo queda. Poco después de fallecer la joven, publicaron esto:

¿Noelia gana? ¿qué ha ganado? Hay que ser malnacidos para publicar semejante titular asqueroso, en lo que lo único que les importa es que lo sucede se atenga a las reglas que ellos quieren marcar. Noelia ha perdido, su decisión es respetable y ahí no nos metemos, pero solo escoria puede celebrar el suicidio de una chica de 25 años, a la que, además, la administración le falló en todo, siendo el gran causante de toda la situación posterior. Pero escribir ese titular… Quizás en la redacción hubo descorche de champán.

El autor del artículo es este individuo llamado Oriol Solé Altimira, uno más de esos periodistas sin esrúpulos, dispuestos a ahondar en el fango más sucio a cambio de mil euros y de polarizar y faltar al respeto cuanto más mejor. Para este pobre individuo y para su panfleto, los ultras muy extremos son el buffet de abogados que intentaron que no lo hiciera, los malos de la película, igual que el padre, al que han pintado como un monstruo porque rechazó frontalmente el proceso y solicitó una revisión última psicológica para frenar lo que ocurrió ayer.

También la amiga que llegó al hospital para intentar lo que fuera, debe ser muy mala amiga. Porque la hemeroteca es como las matemáticas, no les gusta a la izquierda, esa que está favor de la eutanasia, los abortos y todo lo que sea establecer la cultura del muerte, dentro un estado de caos y destrucción. Al final, todo se reduce a que el exterior es un reflejo de nuestro interior, y como el espíritu de muchas de esas personas está podrido quieren que todo a su alrededor sea un reflejo de su infelicidad, un patrón psicológico habitual. A la vez, para lavar su conciencia, ejercen el contraproducente buenismo. No hace mucho tiempo, ocurrió algo parecido pero con un perro, el famoso Excalibur, que contrajo el ébola y que tuvo que ser sacrificado. Esto es lo que ocurrió en España:

La izquierda en masa salió a la calle en 24 ciudades para mostrar su desacuerdo por la decisión de sacrificarlo «al no haber certezas» de que estuviera contagiado. Lloros, pancartas, concentraciones. ¿Han hecho algo por Noelia? ¿Acaso ellos tenían certezas de que la chica era irrecuperable, de que quizás hubiera salvación? Esas certezas ya no les importan tanto, todo es en función de que las cosas entren o no dentro de su ridícula frontera ideológica. Ellos defienden la libertad cuando es para morir pero no la libertad para intentar salvarla.

No se puede entender de otra manera la izquierda de este país que como un rebaño gigante atados a una estupidez colectiva. Porque lloraron por Excalibur pero luego miran para otro lado cuando árabes cortan el cuello a animales en sus fiestas en suelo español. Así son estas ovejas. Cuando hay que salir a la calle, se sale, cuando hay que callar, se calla, siempre en función de la opinión colectiva de los suyos y de cómo trasladar hasta un caso tan doloroso y dramático al terreno del enfrentamiento político.

Por lo menos, la historia ha trascendido nuestras fronteras y el mundo ha podido observar cómo las fuerzas del mal siguen avanzando y parte de la sociedad española celebra un suicidio. Muchas personalidades, como el presidente de El Salvador, Nayim Bukele, no daban crédito al conocer la noticia y, al menos, observan desde fuera lo que ocurre, no ya en España, sino en una Europa totalmente destrozada en la que se habla más de morir que de vivir, donde la delincuencia campa a sus anchas, donde la celestial cultura antigua se va sustituyendo paulatinamente por un arte degradado y satánico y todo eso es apoyado por determinadas facciones sociales y donde se necesita un duro golpe de efecto.

Y, por si a alguien le interesa algo más de lo que ven sus ojos y le produce una emoción, Noelia solo es una de las 4.000 personas que suicidan al año en España. Y a muchos les parece bien. ¡Por la libertad!